Opinión

Estamos envejeciendo: el gasto en pensiones se llevará 20% del presupuesto


 

Somos más y envejecemos. En 2000, solo el 7% de la población mexicana tenía más de 60 años. Eran aproximadamente 6 millones 914.000 personas. Para 2020, los mayores de 60 años ya eran el 12% del total, alrededor de 15 millones 121.680 personas, según el censo del Inegi.

El envejecimiento de la población se nota en el Presupuesto de Egresos de la Federación. En 2012, el gasto en pensiones fue de 429.000 millones de pesos, el 11% del presupuesto total. En 2021 fueron 1 billón 64.000 millones de pesos, el 17% del total de gastos presupuestados por el gobierno. Para 2022, la cifra propuesta es de 1,18 mil millones. A esto hay que sumar el programa de pensiones especiales para ancianos, que destinará 262.000 millones de pesos adicionales. En total, el gasto en pensiones supondrá más del 20% del presupuesto. ¿Por qué más del 20%? A las cifras expresadas anteriormente, será necesario sumar el gasto en pensiones de instituciones como Pemex y CFE, entre otras.

Los expertos dicen que las pensiones son una bomba de tiempo. A esa imagen hay que darle perspectiva. En lo macroeconómico es una gran bomba que hace tictac en el presupuesto. En el micro, hay cientos de miles de bombas que explotan cada año en los hogares. Personas que llegan a la edad de jubilación y no cuentan con recursos suficientes para vivir con dignidad o para cubrir sus gastos médicos o necesidades básicas. En algunos casos, sus familias pueden mantenerlos, pero no siempre es así. Por eso es bueno que exista un programa de pensión universal para los ancianos, aunque sea de 3,100 pesos bimestrales.

Te puede interesar:  Fragilidad en el sistema de salud

Tres cosas son seguras: una, el número de personas mayores de 60 años crecerá fuertemente en la próxima década; dos, tendremos que dedicar más recursos a atenderlos y tres, no tenemos claro de dónde vendrán esos recursos. El número de «veteranos» crecerá con fuerza porque pertenecen a la generación que en Estados Unidos se llama baby boomers, nacida en los años sesenta, cuando el número de hijos por familia estaba por encima de los cuatro o cinco.

El envejecimiento de la población es una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI, dice un informe de Naciones Unidas, publicado en 2015. No tenemos claro de dónde vendrán los recursos. Este es un problema para México y el mundo, pero debe quedar claro que otros países tuvieron mucho más tiempo para llevar a cabo su transición demográfica, de sociedades predominantemente jóvenes a sociedades dominadas por los viejos. En Suecia, esa transición tomó más de 80 años; en España fueron 45 años y en Latinoamérica el proceso tardará entre 20 y 25 años. Está sucediendo ahora mismo.

Tendremos que dedicar más recursos para atenderlos porque no podemos ignorar el tema. En otros países se habla del poder gris, en referencia a su creciente influencia en las decisiones de política pública. Es gasto en pensiones, pero también inversión en infraestructura para ellos, desde hospitales hasta centros recreativos. Asignar más recursos a las personas mayores es un signo de civismo. Una señal de que se reconoce el problema y de que se agradece la contribución que las personas mayores hacen a nuestra sociedad.

Te puede interesar:  AMLO, ¿acuerdo económico regional?

La transición demográfica traerá una transformación del paisaje urbano, porque el envejecimiento en el siglo XXI está destinado a ser un fenómeno predominantemente urbano. Tendrá implicaciones que se sentirán en casi todos los sectores y actividades de la sociedad: mercados financieros y laborales; transporte y servicios de salud; vivienda, desarrollo y adopción de tecnologías más amigables.

En un futuro próximo, será normal que las personas alcancen los 90 años y puedan ser activos en el trabajo mucho más allá de los 70. ¿A qué edad será apropiado jubilarse? Piensen en un número, queridos lectores. Solo tenga en cuenta que no hay un sistema de pensiones que aguante si las personas trabajan hasta los 65 y viven hasta los 90.

Este contenido fue publicado originalmente en: Link