La avidez inversora global por proyectos de rápida expansión, particularmente en el sector tecnológico, está alimentando en Argentina el fenómeno de las empresas «unicornio», aquellas cuya valoración supera los 1.000 millones de dólares.

En momentos duros para la economía argentina, donde se multiplican las malas noticias sobre compañías multinacionales que deciden abandonar el país suramericano, una tendencia en el sentido inverso está sacudiendo el avispero en los círculos empresarios: fondos de inversión extranjeros que apuestan, y fuerte, por compañías de origen argentino en vertiginoso ascenso.