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Pemex se aleja más de modelo energético global: expertos


 

La dinámica de volumen y precios en el comercio exterior de Petróleos Mexicanos (Pemex) parece manejarse mediante una estrategia en sentido contrario al resto del mundo: con menos ventas de crudo cuando aumenta el precio, más estímulos al consumo de gasolinas cuando Hacienda podría recaudar más y utilizar los ingresos para otros programas y ninguna visión rumbo a la transición energética, explicó a El Economista Gonzalo Monroy, director ejecutivo de la consultora energética GMEC. 

“El problema es una política en contra sentido de la energía en general y de una estrategia para la transición hacia una canasta renovable, pero los cambios regulatorios han buscado llegar a una situación peor en una especie de semi monopolio lleno de ineficiencias por todas partes, como los apagones y el desabasto de combustibles, no son casuales”, dijo.

En lo que respecta a las exportaciones de crudo, en un año se han reducido en 15% para ubicarse en 972,718 barriles diarios en el promedio entre enero y mayo. En el comparativo anual, la reducción es de 27.3 por ciento, según la Base de Datos Institucional de Pemex. 

En tanto, el precio de la mezcla mexicana de exportación aumentó 62% anual, pasando de 35.8 dólares por barril el año pasado a 58.3 dólares por barril en el mismo lapso. 

“¿Cuál es la lógica de exportar menos cuando el precio es más alto? La rigidez expuesta como soberanía, con un concepto basado en otro momento global, nos lleva a que en una época en que urge la recuperación económica, Hacienda obtenga menos ingresos”, explicó Monroy. 

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Pero la decisión gubernamental de bajar las exportaciones de crudo para inyectar más petróleo al sistema nacional de refinación puede no ser la única causa de la caída en las exportaciones, detalló el analista, ya que desde el año pasado, la drástica reducción de los ingresos de prácticamente todas las industrias en el mundo han obligado a que las inversiones se dirijan a los proyectos más rentables y esto incluye al sector energético y el comercio de combustibles, donde el crudo mexicano y su calidad con alta proporción de crudo pesado compite contra otros petróleos del mundo. 

“Las empresas ya no van a gastar por gastar”, explicó Monroy. Y en un momento de recuperación en que la demanda va en aumento, la oferta no sigue este ritmo porque los negocios que pararon no volverán a operar hasta que encuentren rentabilidad sin cuestionamientos. 

Con ello, el ritmo de los inventarios sigue bajando sus niveles y los precios van al alza. De ahí que En una década el precio de la mezcla mexicana, vinculado a los precios de referencia como el Brent y el WTI y que arrastra al precio spot de las gasolinas, ha bajado 42%, y en lo que va del año se ubica en 58.3 dólares por barril cuando en 2011 superaba los 101.1 dólares por barril.

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Mientras tanto, el año pasado el precio en este mismo lapso fue de 35.8 dólares por barril. Con esta dinámica global, todas las consultoras apuestan a que el precio del crudo mexicano pasará los 70 dólares por barril, mientras que las exportaciones de crudo no seguirán este ritmo incremental. 

A la vez, el IEPS que el gobierno federal cobra a los consumidores de gasolina regular se ha ubicado por encima de 20% del precio al consumidor en los últimos dos años. Al respecto, Gonzalo Monroy explica que además de no obtener los ingresos necesarios para múltiples programas que requiere Hacienda por venta de crudo, los automovilistas carecen de la oportunidad de ver ahorros cuando caen los precios de las gasolinas y optar por otras opciones de movilidad cuando suben. 

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