Opinión

Las dos alianzas

El futuro blanquiazul lo obligará a conservarse como punta de lanza en la oposición y con una alta probabilidad de llevar mano en la selección de un posible candidato común en la contienda del 2024…

Más allá de las victorias autoproclamadas está una cruda realidad. Ahí, donde no reina la lisonja ni la complacencia embriagada de fantasía, está el reducto para la reflexión y el análisis objetivo que hace ver a cada fuerza política sus personales pecados, mismos que se tradujeron en pérdidas y fracasos en las urnas el pasado domingo.

En primer término, la alianza “Va por México” despreció cualquier afinidad ideológica para convertirse en una herramienta práctica cuya mejor carta de presentación fue el anti-lopezobradorismo. Más allá de crear convicción por un proyecto político, se inflamó en un discurso de inconformidad que no propuso una ruta alternativa. Ahí, donde no cabe la autocrítica y la humilde aceptación de un pasado del que la confianza no regresa por mandato, estuvieron un PAN, un PRI y un PRD sin puntos reales de unión más que la conveniencia de arrebatar la mayoría legislativa y territorial a Morena, objetivo que sobra decir que por igual fue fallido.

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Acción Nacional cede territorio al pasar de gobernar tres estados a quedarse con dos. Sin embargo, aumenta su número de diputados y se convierte en la fuerza política de dicha alianza con mayor avance en ese tema. El futuro blanquiazul lo obligará a conservarse como punta de lanza en la oposición y con una alta probabilidad de llevar mano en la selección de un posible candidato común en la contienda del 2024.

Por su parte, el PRI, deberá reflexionar con seriedad más allá de las conveniencias de grupos que lo controlan, mismos que tenderán a hurgar entre las cenizas para conservar pequeñas parcelas que ya no pintan con peso específico en un gran mapa político mexicano. De 15 gubernaturas, el tricolor no pudo hacerse de una sola; ni siquiera de Campeche donde el interés de su dirigente nacional era absoluto. Un partido con una fuga real de congruencia y con figuras de pasados no honrosos, probablemente tratará de venderse como fiel de la balanza en San Lázaro en una estrategia de penosa supervivencia. Del partido del Sol Azteca no hay mucho que decir.

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Por otra parte, Morena y sus aliados obtienen unas de cal por otras de arena. Lo que es un hecho, es que avanza agigantadamente en la expansión territorial al contar ahora con 11 gubernaturas y contar con una mayoría absoluta construible con sus aliados.

Probablemente ya no será tan ágil la aplanadora legislativa que ahora se verá ralentizada por las agendas propias de cada partido y las cuotas de poder que encarecen el voto afín. Pero de que están vivos lo están, y en la medida que la oposición no edifique alternativas más allá del pragmatismo, y se entrampe en buscar a su candidato presidencial, hay espacio para que la opción identificada con la cromática guinda de dicho partido se avive aún más.

Twitter: @gdeloya



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