Los países en desarrollo son los que más van a incrementar las emisiones de efecto invernadero en los próximos años y para ponerlos en una senda sostenible las inversiones en energías limpias allí deberían multiplicarse por más de siete veces de aquí a 2030.

Esta es la principal conclusión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) y del Banco Mundial (BM) en un informe publicado este miércoles, donde calculan que habría que pasar de los menos de 150.000 millones de dólares en 2020 a alrededor de un billón anual para comienzos de la próxima década.