Opinión

Necesita Cofepris revisar pruebas de antígeno de mala calidad

El semáforo verde en más de la mitad del país nos puede generar una falsa sensación de que la pandemia Covid19 ya acabó, y ello puede ser muy riesgoso ante un potencial repunte o tercera ola que conforme advierten los científicos será inevitable sobretodo conforme se acerque la temporada invernal.

Los esfuerzos de vacunación siguen avanzando pero se ven amenazados por las variantes genéticas del SARS-CoV-2, ahora nombradas por las letras griegas alfa, beta, gama, delta, según determinó la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El gran peligro, alertan los expertos, es que mientras persistan las variantes puede repuntar la tasa de transmisión del virus y/o conferirle capacidad de escapar de la inmunidad inducida por la vacuna con efectos en cadena sobre el nivel de inmunidad colectiva e ir contra la eficacia de la vacuna.

Es decir, de ninguna manera podemos cantar victoria.

Ante tal escenario, es importante regresar a lo básico y verificar por ejemplo la eficiencia de las herramientas de detección.

Las pruebas de antígenos han sido las más usadas en México por su rápido resultado y su precio más bajo frente a la prueba molecular PCR que es el estándar de oro pero poco accesible debido a su elevado costo.

Es una realidad que las pruebas de antígeno tienen un porcentaje de falsos negativos, y hay que usarlas apropiadamente, en función del momento en que está el paciente; de si tuvo contacto con contagiado, de si hay o no síntomas y de las circunstancias de cada persona. Pero una proporción de falsos negativos de 3 de cada 10 debe ser inaceptable pues al final resulta más costosa.

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En principio al regulador sanitario Cofepris le toca hacer una revisión profunda de las pruebas de antígeno que en otros países han sido cuestionadas e incluso prohibidas por su baja sensibilidad y especificidad, y por ende, su alta proporción de falsos negativos o falsos positivos.

Las pruebas de antígenos que fueron rápidamente aprobadas en México son las de las farmacéuticas Abbott y Roche, así como algunas marcas chinas y coreanas.

Algo importante es que el Indre no ha sido muy claro ni transparente con sus métodos de evaluación de todas las pruebas, incluidas las de PCR, pero también las de antígenos. Y además, el regulador Cofepris dio manga ancha al Indre para dar su venia sin mayor explicación a pruebas que en otras naciones fueron cuestionadas o desautorizadas.

En México ya se cuenta con evidencias contundentes que ponen interrogante sobre ciertas pruebas de detección Covid19. El director del Inmegen, el doctor Luis Alonso Herrera Montalvo, recién presentó los resultados de un estudio comparativo con mexicanos entre pruebas PCR y pruebas de antígeno donde en particular a las de Abbott y Roche no les fue nada bien al registrar 30% de falsos negativos en la misma muestra. Dicho estudio está por publicarse y sus resultados serán apabullantes pues México confirmará lo visto en otros países. Si 3 de cada 10 personas detectadas como negativas en realidad sí eran portadoras, habla de que las pruebas si no son las correctas, en lugar de ayudar más bien pueden obstaculizar el manejo de la pandemia.

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Así que tanto Cofepris como el Indre tendrán que corregir y explicar las razones de haber autorizado con tanta agilidad ciertas pruebas, que hoy se sabe no fueron las mejores, mientras detuvieron otras como las europeas Quidel que han demostrado tener solamente 10% de falsos negativos que pudieron ayudar más.

De por sí México se ha caracterizado por hacer bajo muestreo, y ahora se sabe han sido en su mayoría pruebas de mala calidad. De no corregir la estrategia, máxime ya con clases presenciales, será difícil detectar a tiempo un rebrote y menos controlarlo ni mitigarlo.

@maribelrcoronel

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