Opinión

Improvisado regreso a clases

Mientras persistan cifras de contagios y de fallecimientos por Covid-19, simplemente no hay condiciones sanitarias en la CDMX para adoptar el “semáforo verde”. Claramente fue una decisión política en vísperas de la elección para transmitir la falsa impresión de que el gobierno ha superado la pandemia. Vinculado con lo anterior, otra decisión equivocada ha sido el improvisado retorno a clases presenciales a partir de ayer 7 de junio. El ciclo escolar termina el 9 de julio, ¿tiene lógica ese regreso?

El retorno es un tema complejo que involucra diversos intereses y problemáticas de muchos actores: los alumnos y estudiantes, los padres, los maestros, los sindicatos, los dueños y directivos de planteles privados, y las autoridades de la Secretaría de Educación Pública. Además, las problemáticas son diferentes si se trata de alumnos de primaria o de grados superiores y si son públicas o privadas. Conciliar este mosaico de intereses no es tarea fácil. Pero se desperdiciaron 14 meses para preparar el regreso a clases de manera funcional, segura y ordenada, sobre todo para los niños de primaria.

En el caso de esos niños, las autoridades transfirieron la responsabilidad de la enseñanza a los padres sin mayor apoyo. Éstos debieron de monitorear las clases a distancia y en muchos casos no todas las familias pudieron sufragar el gasto de una computadora o tenían el tiempo para supervisar a los hijos. Aunque no se puede generalizar, muchos se quejaron de falta de atención y comunicación por parte de maestros y directivos, tanto de primarias públicas como privadas.

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El resultado es que después de 14 meses sin clases presenciales, no se tiene un diagnóstico integral de los conocimientos del alumno en relación con el programa. Posiblemente exista una gran brecha. También muchos de ellos muestran afectaciones psicoemocionales debido al largo encierro en casa, a no interactuar con sus compañeros y a haber perdido la rutina de clases presenciales.

El retorno a clases no debe soslayar los riesgos de contagio de niños y maestros. Se calcula que solo un 20% de estos últimos ya recibieron la dosis completa de la vacuna. Proveer gel y medir la temperatura es sólo un paliativo. Asimismo, se ha reportado que son miles de primarias públicas que están imposibilitadas físicamente de reabrir debido a que les robaron el mobiliario incluidos baños, no tienen agua y más de un año sin mantenimiento. La falsa austeridad presupuestal del gobierno no destinó recursos a ese proceso de rehabilitación. Por otro lado, según la asociación ANFE-ANEP, serán casi 20,000 escuelas particulares (40% del total) las que cierren sus planteles por incosteabilidad, dejando fuera a miles de niños.

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Muchos países prepararon con tiempo el regreso a clases para que éste sea eficaz y seguro. En México, al improvisar sin un plan integral ni un diagnóstico del impacto en los conocimientos de los alumnos debido a las clases a distancia, la consecuencia será retrasar en forma significativa el desarrollo escolar de los niños. Llevará años sobreponerse a ese rezago para cerrar la brecha de conocimientos.

Twitter: @frubli

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