Opinión

Elecciones pandémicas 3: Ganó el hígado

La marca de la democracia se puso en el dedo pulgar derecho de los mexicanos este 6 de junio, pero quien tomó la decisión fue el hígado.

Mientras hacía cola para votar en una casilla que inició operaciones dos horas tarde, porque en este México mágico a veces los funcionarios de casilla deciden no presentarse, pude presenciar como los golpes fueron la mejor válvula de escape para algunos que dominados por los instintos, estallaron después de llevar tiempo parados bajo el sol y decidieron dar rienda suelta a las diferencias y a la intransigencia.

Aún así, con todo y el calor producto un tanto del astro solar y otro tanto de la polarización social, nadie abandonó la fila después de que llegó la calma, y esa para mí fue una buena noticia, porque con todo y todo la pelea la había ganado la democracia.

No obstante, lo que pasó en aquella fila, fue una ilustración casi perfecta de cómo llegamos a la contienda. Divididos y estresados, armados de ladrillos para seguir construyendo un muro que dejará afuera a lo que no se quiere. 

¿Y lo que se quiere? De eso mejor ni hablamos, porque me parece que hace mucho que la política no nos toca el corazón, si es que alguna vez lo hizo.

Por lo pronto, y a favor del hígado, hay que recordar que aparte de monumentales y pandémicas, estas elecciones llegaron en medio de cinco crisis, que sólo le echaron más leña al fuego.

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La crisis política nos habla de que la mayor oposición al presidente ha sido la realidad, porque del lado de los políticos aún no ha aparecido quién logre juntar tanta fuerza. Mientras que la crisis económica que inició con el desempleo en el 2020 y continuó con la pobreza laboral en el 2021, con la que el 39.4% de la población no tiene los ingresos suficientes para adquirir una canasta alimentaria básica, nos recuerda que la fragilidad de nuestra economía se ha extendido hasta el punto en que este momento tan difícil de nuestra historia, hay quien va en un yate, hay quien va en una lancha, y hay quien está con un par de flotadores en el mar.

Por otro lado, la crisis educativa que equivale al rezago de dos años escolares a nivel nacional, prende un foco rojo en el tablero de la perpetuidad de la ignorancia y las desigualdades. A la vez que la crisis sanitaria , que ha dejado casi 230,000 muertos, ha dejado de ser percibida, y la gente ya sale a la calle como si nada, cuando el bandido virus aún sigue ahí. 

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Finalmente, la crisis psicológica nos habla de la pandemia que viene y que ya ha comenzado a actuar de manera silenciosa. Porque en lo que va de este caos virulento, la industria farmacéutica ha identificado que en México se han duplicado las ventas de ansiolíticos y antidepresivos, que anteriormente representaban en promedio un 15% de los medicamentos prescritos para tratar la ansiedad y la depresión, ahora ya representan el 30% del consumo, de acuerdo con la Asociación Nacional de Farmacias de México (Anafarmex).

Así es como llegamos los mexicanos a las urnas de estas elecciones intermedias pandémicas, que renovarán la Cámara de Diputados, las gubernaturas de 15 de las 32 entidades federativas, alcaldes, congresos locales, que en su conjunto suman 20,417 cargos públicos, y que suponen el primer gran examen al Gobierno de López Obrador.

En un contexto en donde, convulsionados por la violencia, el hígado de unos dejó un saldo de 91 políticos asesinados durante el proceso electoral.

Inicia el cambio rumbo al 2024. 

El último en salir apague la luz.

Twitter: @HenaroStephanie 



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