Opinión

Dos de tres

Hasta donde puede saberse, a las 11 pm de la noche del domingo 6 de junio, muchas cosas han pasado relativas a la elección del día de hoy.

La más importante es que, aun cuando se dieron algunos pocos hechos aislados, no hubo violencia durante la jornada electoral. En ese contexto y en general se respeto la ley, los funcionarios de casillas asistieron a realizar su labor y los ciudadanos acudieron en más del 50% a votar. El numero es significativo porque quizá esta sea una de las elecciones intermedias más copiosas de las que tengamos memoria.

Los números arrojan un hecho que conocíamos, pero que en medio de la pasión morenista y su estridencia, dejábamos de lado. Sólo 1 de cada 3 ciudadanos votantes son morenistas. Con lo que el país tiene razones sobradas para creer de nuevo en el pluralismo y el morenismo deberá asumir este hecho como una prueba irrefutable de su verdadero tamaño y de la fuerza verdadera de un movimiento que quiere imponerse a todo el país en sus veleidades, locuras y en sus sinrazones.

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Morena y su líder tendrán que aprender a negociar y convencer por métodos distintos del de la fuerza y la mayoría aplastante.

A Morena se le acabo la mayoría calificada. Ya no podrá, el sólo con sus aliados, imponer cambios constitucionales y, a mayor abundamiento, el partido verde ya ha declarado su intensión de revisar su alianza con Morena, lo que le complicará aun más al proyecto morenista hacer avanzar sus propuestas legislativas y su desgañitado proyecto de Nación.

No puede dejar de mencionarse que sin duda, la logca local, distrital y municipal, jugaron su papel. Los distritos son referencias regionales, los votos son un cúmulo de voluntades y las caras y vínculo local de personas específicas jugaron de manera importante en esta elección.

La gran sorpresa sin embargo, es la CDMX. De haber tenido un proyecto y dominancia hegemónica hasta hace apenas 3 años, esta elección partió a la mitad los votos. Una buena parte de las delegaciones, quedaron en manos de la oposición. Y territorialmente se puede ver que las clases medias ya no son, en sentido alguno, proclives al proyecto de AMLO o al morenismo.

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Sin embargo, creo que el ganador real de esta elección, es el INE. No sólo porque han resistido las presiones del poder y no se han amilanado, sino porque han dado pruebas, en primer lugar su presidente, Lorenzo Cordova, de profesionalismo, valentía y eficacia para lo que fueron creados y para lo que la Nación les ha exigido, que sean los únicos garantes de la legalidad, la transparencia y la certidumbre de las elecciones. Nada más, pero nada menos sin duda.


 

Abogado, politólogo y economista

Columna invitada

Ensayista e interesado en temas legales y de justicia. actualmente profesor de la facultad de derecho de la UNAM.

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