Opinión

¿Y la libertad sindical?

La planta de Silao de General Motors es uno de los íconos de los tratados de libre comercio entre las naciones de América del Norte. La armadora estadounidense llegó al Bajío mexicano en 1995, en pleno boom maquilador.

Los trabajadores de la industria minero-metalúrgica estaban afiliados al sindicato de Napoleón Gómez Sada, pero el gobierno de Ernesto Zedillo Ponce de León y los inversionistas del ramo automotriz evitaron que el SNTMM firmara los contratos colectivos de trabajo con GM y el resto de las armadoras y sus proveedurías que se instalarían en Guanajuato, Aguascalientes y Querétaro en los años subsecuentes.

Los sindicatos del ramo quedaron adscritos a los capítulos locales de la CTM después del ascenso de Leonardo Rodríguez Alcaine —quien quedaría al frente de esa central obrera tras del deceso de Fidel Velázquez, en 1997— sería inversamente proporcional al declive de Gómez Sada, quien buscaría dejar en manos de su hijo Napoleón la conducción de su gremio. Mariano Palacios Alcocer, entonces secretario del Trabajo, y Carlos Armando Biebrich evitaron la cesión del sindicato minero al regiomontano por una cuestión de fondo: el junior no estaba afiliado.

Hace 20 años, el SNTMM ni siquiera pudo disputar la titularidad de los contratos de la industria automotriz y las fábricas proveedoras de autopartes. Y dentro de la CTM se incubó un sindicato nacional que además incluyó trabajadores mineros, siderúrgicos y del ramo energético, bajo la denominación «Miguel Trujillo López», cuyo secretario general es el exsenador coahuilense Tereso Medina.

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Esa organización gremial detenta actualmente la representación de los 10,000 obreros de GM en el Bajío, cuyos primeros trabajadores estuvieron afiliados al SITIMM. Después de una década de hegemonía, los cetemistas tendrán que cumplir con la legitimación contemplada en el nuevo tratado comercial, signado por los gobiernos de Canadá, Estados Unidos y México hace un año.

Las elecciones en la armadora de Silao se celebraron el 20 y el 21 de abril del 2021, bajo la supervisión de la STPS, pero no pudieron concluir debido a la destrucción de las boletas.

El 11 de mayo, la autoridad laborar declaró nulo el proceso y ordenó su reposición dentro de un plazo de 30 días naturales. Ese mismo día, el gobierno de EU inició una queja en el marco del T-MEC, por violaciones a los derechos laborales.

Quedan 10 días para que expire el plazo abierto por la autoridad laboral para reponer las elecciones, aunque su resolución no especificó si existieron o no boletas no autorizadas en las urnas y omitió señalar que el sindicato Miguel Trujillo presentó una denuncia por el robo de las papeletas.

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Y lo que podría resultar en un obstáculo mayor: el Centro Federal de Conciliación y Arbitraje —no la STPS—sería la instancia facultada para ordenar la reposición del proceso de legitimación. La probabilidad de que no haya elecciones en GM de Silao el próximo fin de semana es alta.

La Unifor de Canadá ha manifestado su intención de participar en la eventual reposición del proceso, a través del movimiento GM, que articula la disidencia cetemista en la armadora de Silao. La UAW y la AFL-CIO de EU, también asesorarían a ese grupo a través del CILAS y la Fundación Fiedrich Ebert, como ha ocurrido en otros frentes automotrices.

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