Opinión

Piense, sonría y vote


 

Esta es la última columna que escribo antes de las elecciones más cuantiosas de la historia de México que se efectuarán el próximo domingo. Falta saber si también serán las más concurridas. Ojalá que por esta vez el interés político se imponga a la apatía cívica. En circunstancias como las de los próximos comicios vale aplicar la frase de Alejandro Magno (356-323 a.C.): “De la conducta de cada uno, depende el futuro de todos”.

También, seamos sinceros, es comprensible la ausencia de la ciudadanía en las urnas, cuando los aspirantes a los cargos que se votarán —cuando menos en la capital del país—, no se han preocupado por darse a conocer, propagar sus ideas —si las tuvieran—, comunicar sus programas de gobierno. Por el contrario, tal parece que es el ciudadano el que tiene la obligación de investigar el nombre, la imagen, antecedentes y mañas de, las y los, que quieren gobernarnos.

Como escribió Samuel Schmidt, el periodista, escritor y estudioso del humor: “Los políticos se autodeifican poniéndose por encima de la sociedad, en un proceso de autoconvencimiento sobre su propia grandeza que en ocasiones los lleva a la megalomanía. Convencidos de su elevada condición, solamente les falta transmitirle esa imagen a la ciudadanía. Por su parte la sociedad los desnuda y expone el engaño de la súper imagen bajo la carga abrumadora de la burla”. Surge así el chiste y el humor político: una forma de resistencia pacífica.

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Hoy quiero brindarles a las lectoras y a los lectores una colección de chistes y frases humorísticas, pescada de aquí y de allá, surgida de la manera en que los simples mortales (léase ciudadanos o contribuyentes) percibimos a los políticos y a su actividad.

La política es la segunda profesión más antigua de la historia. A veces se parece mucho a la primera.

El ladrón vulgar te roba el dinero, el reloj, el celular y el auto. El político te roba la salud, la vivienda, la educación, el trabajo y el futuro. El primer ladrón te elige a ti. Al segundo ladrón lo eliges tú.

En internet: Hola, quiero conocerte, tengo 38 años, desde hace 15 años me dedico a la política y soy un hombre honrado. Hola, tengo 30 años, desde hace 10 me dedico a la prostitución y soy una mujer virgen.

Cuando un político dice que acabará con la pobreza se refiere a la suya.

-Vengo a inscribirme para estudiar la carrera de político corrupto. Bien, llena esta solicitud con la pluma que me acabas de robar.

Un político es un tipo que tiene soluciones cuando está en la oposición y muchos problemas cuando está en el gobierno.

-Yo no voto por personas. Yo voto por ideas.

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-Y si te doy un millón de pesos.

-Voto por quien me digas porque la idea no es mala.

Necesitamos un gobierno que luche contra la pobreza, no contra los pobres.

Tengo una fórmula para acabar con la corrupción en dos días. (¿?) Vamos a legalizarla.

Vivimos en un mundo donde nuestros celulares son más inteligentes que nuestros gobernantes.

Letrero en una pared: “¡Queremos mentiras nuevas!”.

Antiguamente los carteles en las calles con rostros de delincuentes ofrecían recompensas; hoy en día piden votos.

No es casualidad que la palabra “urna” se use en política y en las funerarias.

No es la política lo que hace a un candidato convertirse en ladrón. Es tu voto el que hace que un ladrón se convierta en político.

El final de un político llega cuando empieza a tener principios.

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Vota por Nadie. Nadie cumple sus promesas. Nadie escucha a sus electores. Nadie ayuda a la creación de empleos. Nadie te dice la verdad. Si votas por Nadie las cosas mejorarán.

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