Opinión

¿Están listos para recibir a Kamala?

El flujo migratorio ha crecido en los primeros días del año y con ello los republicanos se encontraron con un motivo para desacreditar a la Casa Blanca y mandar el mensaje de que con Donald Trump las cosas eran mejor.

Por primera vez en su gestión López Obrador tendrá que negociar con una mujer de poder.

Los temas crecieron y se diversificaron. A la preocupación por el problema migratorio, el gobierno de Joe Biden agregó el tráfico de fentanilo, las quejas de los empresarios del sector energético y las presiones del mayor sindicato de los Estados Unidos. Por eso, la visita de la vicepresidenta Kamala Harris deja entrever que no será un paseo, que las conversaciones serán complejas.

Y no, el subdirector de la CIA no estuvo en México para coordinar la agenda de la vicepresidenta, la CIA juega en otras ligas, por normatividad las funciones del personal de la agencia son independientes de la administración; en todo caso el secretario de Estado Antony Blinken, ya le dio algunos adelantos al secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, en los encuentros que tuvieron esta semana en Costa Rica.

El flujo migratorio ha crecido en los primeros días del año y con ello los republicanos se encontraron con un motivo para desacreditar a la Casa Blanca y mandar el mensaje de que con Donald Trump las cosas eran mejor, legisladores se dieron cita en la frontera, exhibieron las condiciones en los centros de detención y agrandaron un problema, que sí lo es, pero que supieron magnificar.

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Biden había depositado su confianza en la exembajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, pero rápido se la retiró para entregarle la responsabilidad a la Vicepresidenta, justamente la misma receta de Barack Obama, que le encargó el trato con la región en sus años en la vicepresidencia.

El trasiego de drogas se ha complicado por las consecuencias que está teniendo el consumo de opiáceos que cobra miles de víctimas en Estados Unidos y como el fentanilo, es la base para la producción de metanfetaminas y los cárteles mexicanos han fortalecido la ruta Asia-México-Estados Unidos.

Luego vienen las quejas que han turnado a diferentes dependencias las organizaciones de las energías limpias que se están viendo perjudicadas con los cambios que promueve el gobierno de López Obrador a la energía eléctrica y los hidrocarburos y que contravienen lo convenido en el nuevo Tratado de Libre Comercio.

Hay que añadir la reciente queja de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFI-CIO, por sus siglas en inglés) por los despidos y abusos contra trabajadores de la empresa estadounidense Tridonex, con sede en Matamoros. Hay que subrayar que los sindicatos laborales están muy ligados con los demócratas, de hecho, su apoyo fue vital en la recta final de las negociaciones del acuerdo comercial.

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Así las cosas, la visita de la vicepresidenta Harris no será un día de campo y lo debería saber el gobierno de México, resulta que tras de que los presidentes de Guatemala y México se reunieron virtualmente con ella, se produjo una visita de emergencia del mandatario guatemalteco en la que seguramente hablaron de los temas que vinculan a los tres países.

Será la primera gira internacional de Kamala Harris, quien siendo una política de buenos oficios, no se caracteriza por la suavidad cuando tiene que afrontar asuntos espinosos, así lo saben quienes trataron con ella como fiscal de San Francisco y del estado de California y en el Senado de los Estados Unidos. Es más, el propio presidente Biden vivió en carne propia el estilo Harris durante la contienda demócrata, una de las razones por las que la eligió como compañera de fórmula.

¿López Obrador está preparado para negociar con Kamala?

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