Opinión

La misión es cortar la demanda, el mecanismo es levantar precios

Una vez que el mercado no puede asegurar abasto, se pone en la misión de cortar demanda con precios altos, esta es la cadena progresiva que nos pone en suspenso

Buenos días, buenas tardes o noches. Saludamos en todos los tiempos y modos de manera cordial, y lo hacemos así desde el arranque porque lo anterior será lo más cordial que encuentres en la lectura de la presente columna.

Los tiempos actuales están en un paréntesis de “incomparable” si me permites la expresión. El detalle marca que el año pasado fue inédito pues tuvimos un brutal ataque pandémico, el presente año estamos en un hibrido en el que algunas economías despegan mientras otras se rezagan más allá de lo imaginable, y el año entrante será muy diferente pues vendrá una consolidación de crecimiento y recuperación tal vez más generalizada.

Sea lo que sea para muchas economías el daño está hecho, y si juntamos estos tres años, los deberíamos poner en una caja distinta.

Digamos que la nueva normal es lo desigual, y en ese orden esa desigualdad nos está marcando shocks de demanda nunca vista. Digamos que el corazón de esta desigualdad nace en China. Los chinos resolvieron el tema pandémico y se pusieron de lleno en la avenida del crecimiento, el avance chino se magnifico pues a la vez que ellos aceleraban, el resto de los países competidores frenaban, y este efecto aun está en vigor exceptuando a los norteamericanos que están de lleno en la carrera.

Después de billones de dólares tirados a la nada en el mundo, con el pretexto de apoyo pandémico, encontramos que en algunos lugares se paga por no trabajar, y eso tiene una importante expresión en patrones de consumo dispares.

Los norteamericanos pusieron toda la carne en el asador inyectando de manera ilimitada liquidez a la economía, manteniendo tasas de interés bajas y promoviendo escenarios de expansión económica que en teoría darán motor al crecimiento económico acelerado tras una intensa campaña de vacunación, dicho sea de paso hay que destacar que esta campaña de vacunación ha sido increíblemente exitosa, y no solo eso, para muchos ciudadanos del mundo les es eficiente viajar a los Estados Unidos para ser vacunados una vez que los gobiernos locales no ponen la casa en orden.

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Digamos que lo anterior es el preámbulo que nos dibuja en el espacio actual de los commodities agrícolas y pecuarios. La demanda no se detiene, los precios agrícolas explotan y se van a las nubes, las compras se aceleran, los precios suben más y mientras más suben los precios y menos se frena la demanda la misión se hace más astringente. El mercado está en la misión de cortar demanda, es así de sencillo.

En medio de todo ese frenesí de consumo, la producción sufre un tanto en algunos lugares, Brasil está teniendo una campaña de maíz invernal terrible una vez que se sembró tarde con sequía y las lluvias al parecer abandonaron el área antes de tiempo, el pronóstico climático para Brasil es de muchas dudas y honestamente estamos cada vez más lejos de poder ver buenas producciones.

Brasil ha tenido que importar maíz argentino en las últimas semanas, eso no es inédito, pero es muy explicativo del momento actual. La producción caída en Brasil dejara un saldo exportable menor que será compensado por alguien más y en ese acomodo falta mucho para que sea Ucrania o Estados Unidos los que brillen con intensidad.

Falta mucho mercado climático y la meseta de precios actual será la plataforma de salida para trabajar un mercado climático que no debe permitir posibilidades de error. El clima es impredecible como sabes, y los pronósticos que comparten los climatólogos de momento siguieren domos de alta presión que inhiben de lluvias al midwest.

Digamos que es cuestión de tiempo y en esa cuestión de tiempo obviamente el tema a definir es el impacto negativo que pudiese tener el clima en lo productivo cuando no hay más espacios de error.

El mundo no puede perder capacidad productiva así que, en medio de lo inédito, lo dispar y lo asombroso, el mercado de commodities agrícolas ha recibido fuertes oleadas de dinero especulativo gracias a la potente liquidez inyectada en la economía norteamericana, las bajas tasas de interés, y la expectativa inflacionaria que de esto desprende.

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Los especuladores tienen claro su juego y saben qué terreno pisan en la cancha. Mientras eso sucede, los inventarios se adelgazan ante la intempestiva demanda que dicta esa máxima que no hay cosa más cara que la que no se tiene.

Así que una vez que el mercado no puede asegurar abasto, se pone en la misión de cortar demanda con precios altos, esta es la cadena progresiva que nos pone en suspenso mientras dejamos que el trabajo de campo en el medio oeste norteamericano avance, esperando que el clima no cobre factura, esperando que Brasil no se empeore más, y esperando que el mar negro tenga como responder de manera frondosa con producciones jugosas.

Y mientras eso sucede en el mundo, en México el clima simplemente no deja ver producciones agrícolas potentes, el clima está muy complicado, hace falta lluvia y la producción agrícola de México está en muchas dudas.

Los precios son fenomenales, pero hay que tener que vender para poder cobrar esta bonanza general y las cosas no están ahí. La industria pecuaria esta entre la espada y la pared una vez que los costos suben violentamente y la facilidad de pasar estos costos altos al consumidor se hace complicada.

¿Ya viste por qué el tema en el mundo es dispar? Los que pueden pagar no tienen problema en hacerlo, pero a los que no pueden pagar les están quitando el plato de la boca.

Lo que viene es de pronóstico limitado. ¿Estás en buenas manos?

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