Opinión

Los nuevos retos

Si 2020 fue el peor año de la industria del transporte aéreo a nivel mundial, también ha representado una oportunidad para que el sector trabaje de manera conjunta en acelerar algunas de las tendencias que ya se venían perfilando desde antes, pero que ahora se han vuelto mandatorias: el mayor uso de las tecnologías para agilizar el tránsito de pasajeros, la sustentabilidad del sector y el cuidado de la infraestructura para hacerla más segura, tanto operacionalmente como desde el punto de vista sanitario, entre otras cuestiones.

Hace unos días coincidieron en una “Charla de Altura” de A21, el director en México de la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA), Cuitláhuac Gutiérrez; el CEO de OMA, Ricardo Dueñas; el director de Asuntos Corporativos de Volaris, José Alfonso Lozano y el director de Relaciones Institucionales de Viva Aerobús, Yuri Salinas, quienes estuvieron de acuerdo en que la industria en pleno deberá hacer un esfuerzo conjunto por proveer de bioseguridad y nuevas tecnologías al sector, para recuperar la confianza de los pasajeros que vuelan. Quizás uno de los desafíos más grandes ha sido la absoluta falta de coordinación entre los diversos países, lo que ha hecho que las aerolíneas entren en incertidumbre y no hay enemigo más grande de una industria como la aviación que la falta de certezas. Por eso urge adoptar medidas conjuntas con procesos homologados que le den confianza a todo el mundo. En ese sentido, el Travel Pass de IATA es un instrumento mucho más certero que, por ejemplo, la prueba PCR, pues ya se ha visto que no es tan confiable, como ocurrió en el caso de los turistas argentinos que consiguieron en Cancún un certificado fake.

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A pesar de que aún hay dudas en algunos pasajeros, en general ha quedado claro que los aviones poseen características que los hacen muy confiables en el tema de la sanidad. Por eso es fundamental que los aeropuertos también estén considerados en esa categoría, gracias al uso de tecnologías de información y medidas de sanitización que sean certificadas por organismos competentes. Por ejemplo, está el sello “Safe Travels” del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) que poseen ya los aeropuertos de OMA.

Un tercer aspecto es qué aerolíneas van a sobrevivir después de que acabe esta pandemia… Se ha visto que las aerolíneas low cost han podido sortear de una forma menos difícil esta crisis, en especial por su estructura de costos. Sin embargo, la aviación es una industria que debe ser para todos.

Y es que, hay que decirlo: la emergencia no ha terminado y como botón de muestra están los cierres de algunos países europeos o las restricciones para que los viajeros permanezcan en cuarentena. Se esperaba que esta temporada de Semana Santa sería un hito de recuperación pero en muchos casos no ha sido así e incluso hay advertencias en el sentido de que viene una “tercera ola” de contagios. Ojalá no sea así, pero aún falta mucho para que la vacunación logre contener la pandemia.

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Por último, todos los operadores, organismos y autoridades del sector están de acuerdo en la necesidad de que la aviación se convierta en una industria sustentable al máximo. Ya se trabaja en los combustibles y en otras medidas. Ese es el rumbo correcto.

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