Opinión

La deconstrucción de la igualdad: madres y pandemia

“Lo que no se nombra, no existe” una frase acuñada por George Steiner, lingüista, es retomada por el movimiento feminista para recordarnos que de lo que no se habla, lo que no se visibiliza, no está presente en la realidad y, sino lo está, no hay forma de abordarlo, tratarlo, mejorarlo… Si bien esta frase de Steiner es más bien utilizada para hablar del lenguaje inclusivo, hoy quiero tomarme la libertad de adoptarla para darle mayor existencia y relevancia a la situación en la que se encuentran millones de madres mexicanas en la pandemia.

Por este motivo, creo que no puede acabarse el mes en que se conmemora el Día Internacional de la Mujer sin dar más espacios de reflexión a la situación tan compleja en la que nos encontramos las madres trabajadoras desde el inicio del confinamiento. Hablo en primera persona porque soy madre, llevo más de 365 días tratando de sacar adelante una profesión, un emprendimiento, las clases online de las y los hijos, el trabajo de la casa, al mismo tiempo de intentar mantener un cierto nivel de salud mental, para no derrumbarme y que eso no afecte nuestro entorno familiar más intimo, ahora también laboral, escolar, de bienestar y todo lo que se le vaya agregando.

Si bien muchas mujeres en esta circunstancia se encuentran, dicho por ellas mismas, “en privilegio” como lo retoma el informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD): “Madres trabajadoras y Covid-19: Efectos de la pandemia en circunstancias de teletrabajo en México”, el traslado de todas las actividades al hogar ha sido un reto titánico para las mujeres.

La pandemia ha revelado la desigualdad existente entre mujeres trabajadoras y sus pares masculinos en diversos aspectos.

El primero a destacar es la inequidad en las tareas del hogar y trabajo de cuidados. Las mujeres realizan en promedio una mayor cantidad de trabajo no remunerado en casa que sus pares masculinos. Antes de la pandemia, las mujeres ya realizaban casi tres veces más de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados que los hombres, de acuerdo con ONU Mujeres, como por ejemplo las labores de limpieza, las compras, la preparación de los alimentos, el lavado de la ropa y muchos otros detalles que deben cuidarse cuando se saca un hogar adelante.

Te puede interesar:  Datos personales: teléfonos celulares y banca digital

Asimismo, el distanciamiento social y el confinamiento han cerrado escuelas y guarderías, en las que las mujeres podían apoyarse para el cuidado de sus hijas e hijos, la realización del trabajo, así como ha impedido acceder a otro tipo de cuidadores que ayuden a balancear estas tareas para que ellas puedan realizar sus labores profesionales. México es de los pocos países del mundo que tienen las escuelas cerradas al 100 ciento. En este sentido, la carga de trabajo para las madres trabajadoras (ya sea con o sin remuneración económica) en confinamiento se ha incrementado, teniendo que trabajar 24/7 sin descanso en las diversas actividades que se han sumado en casa. 

Al hogar también han llegado pues, las tareas no sólo educativas, de trabajo, sino también sociales, recreativas y de cuidado. Las mujeres, además de ser madres, tienen que jugar roles nuevos que en ocasiones las sobrepasan y para las que no están cualificadas, como el de educadora que da seguimiento a sus hijas e hijos en las tareas educativas y de aprendizaje, a la par que los centros educativos están aprendiendo a adaptar sus currículos tradicionales a la educación a distancia, por lo que la exigencia de apoyo de las madres en las actividades académicas es obligatoria.

También es preciso comprender las distintas dimensiones de afectación de la brecha salarial en las mujeres trabajadoras, la cual también incide en la permanencia de las mismas en la fuerza laboral o por lo menos ha complicado la realización del trabajo. Sostener un hogar en pandemia exige privilegiar al proveedor con mayores ingresos. Por este motivo, muchas mujeres han abandonado su trabajo remunerado, a fin de atender las tareas de cuidado y educativas de los hijos. Para las mujeres que han decidido permanecer en la fuerza laboral, la carga en las ocupaciones remuneradas ha aumentado, sin incrementar con ello el salario. En este caso pues, las que continúan realizando actividades profesionales tienen mayor carga y responsabilidad, con una brecha salarial de 14.6%, de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo.

Te puede interesar:  Miguel Torruco, Banda El Recodo y la marca México

A esto hay que aumentarle que “las mujeres madres, en comparación con las mujeres sin hijos e hijas, tienen tasas de participación en la fuerza laboral significativamente más bajas, con una brecha de 10 puntos porcentuales, así́ como ingresos más bajos”, de acuerdo con el informe del PNUD. Uno de los grupos mayormente afectado de mujeres trabajadoras es el de las trabajadoras del hogar, “que representan 2.4 millones de empleos en México” a quienes en su mayoría se les ha enviado de regreso a su casa sin goce de sueldo. 

Agreguemos a esto la presión que implica asumir las responsabilidades ya mencionadas, más la de cuidar la salud de la familia, evitar el contagio, los problemas económicos y los terribles casos de violencia y abuso que se han incrementado con la pandemia, junto con el desgaste del confinamiento, todo esto limitando las áreas de desarrollo de las mujeres trabajadoras y el autocuidado, afectando severamente su salud mental.

Lo que hemos aprendido en este año en pandemia es que a las madres y a las y los niños se les está exigiendo pagar la parte más cara de la factura de la pandemia. Son ellos quienes tienen más restricciones, quienes no pueden salir a nada, son ellos los que reciben 81% de incremento de violencia. Así es como en los hechos se rompe la igualdad entre hombres y mujeres.

*Lourdes Villanueva González es profesora de la Licenciatura en Gobierno y de la Maestría en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Panamericana. Licenciada en Comunicación y Maestra en Gobierno y Políticas Públicas por la Universidad Panamericana.

Este contenido fue publicado originalmente en: Link