Economía

OHL aprueba la refinanciación que diluirá la participación del Grupo Villar Mir

Captura de pantalla de la junta de OHL, transmitida este viernes por videoconferencia.
Captura de pantalla de la junta de OHL, transmitida este viernes por videoconferencia.OHL / Europa Press
 

Con cinco años en pérdidas a sus espaldas, OHL ha dado esta mañana un paso más para garantizar su viabilidad en la junta general extraordinaria de accionistas que ha aprobado su proceso de reestructuración y refinanciación de deuda. La operación tiene varias partes, y se basa en el acuerdo lock up (inmovilización) al que llegaron el 20 de enero Forjar Capital y Solid Rock (en representación de los mayores accionistas, la familia mexicana Amodio), el Grupo Villar Mir (GVM) y un grupo de bonistas tenedores del 57% de la deuda emitida por la compañía.

Por una parte, las dos emisiones actuales de bonos con vencimientos en 2022 y 2023, que suman 593 millones, se convertirán en una sola por valor de 488 millones que vencerán en 2025 y 2026. Los 105 millones de la diferencia entre ambas estarán sometidos a una quita de 37 millones y la conversión en acciones de los 68 millones restantes. La empresa también cuenta con un crédito ICO por 140 millones de euros.

Paralelamente, los accionistas han dado el visto bueno a una reducción de capital y a varias ampliaciones posteriores donde la familia mexicana Amodio y Tyrus, un acreedor vinculado a la deuda del grupo Villar Mir, inyectarán unos 42 millones (37 millones los Amodio y 5 millones Tyrus) ganando protagonismo en el accionariado. De esta forma y dependiendo de cómo se lleven a cabo las ampliaciones, los Amodio tendrán entre el 26% y el 29% del capital, mientras que el Grupo Villar Mir pasará del 14,6% actual a un porcentaje cercano al 7%. La ampliación de capital será suscrita a un precio de 0,36 euros por título (este viernes por la mañana los títulos cotizaban a 0,58 con una revalorización del 4%).

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El presidente, el empresario mexicano Luis Amodio, ha trasladado que, desde que junto a su hermano entró en la compañía en 2019, su único objetivo es convertirse en un accionista de referencia a largo plazo. “Prueba de ello es que en esta operación vamos a participar aportando 37 millones”, ha asegurado. También ha apuntado que, a partir de ahora, dejan atrás el “redimensionamiento” de la constructora acometido en 2018 y 2019 y aspiran a “iniciar una nueva etapa una vez que la compañía es rentable a nivel operativo, con disciplina presupuestaria y gestión de riesgos”. En la reestructuración, la constructora redujo su tamaño tras vender su negocio de concesiones y otros activos para sufragar proyectos fallidos.

Para ello, una parte sustancial del negocio será desarrollada en el futuro por una sociedad filial de nueva creación con domicilio social en España, controlada al 100% de manera indirecta por OHL a través de otras dos sociedades radicadas en Luxemburgo. “Esta estructura permite constituir una serie de garantías a favor de los acreedores”, ha señalado José María del Cuvillo, secretario del consejo. La sociedad española heredará las cinco principales sociedades cabecera del grupo: las ramas de Desarrollos, Industrial, Servicios, Construcciones Internacionales y Senda Infraestructuras.

Con esta refinanciación, la compañía inyectará en caja entre 42 y 72 millones de euros. El año pasado, el grupo cerró el ejercicio con unas pérdidas de 151 millones. Sin embargo la empresa que dirige José Antonio Fernández Gallar con unos ingresos de 2.830 millones, mejoró el resultado de explotación (ebitda) un 4% hasta los 67 millones.

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El ocaso de GVM

El paso atrás de los Villar Mir es uno más en la que fuera la joya de su imperio industrial. Fue en 2019 cuando Juan Manuel Villar Mir negoció la venta de parte de su paquete de control para ir abandonando la compañía en medio de un naufragio empresarial y personal (estuvo imputado en la causa por los papeles de Bárcenas y en dos piezas de la Operación Púnica, aunque en la actualidad ya no figura como investigado). El holding GVM llegó a facturar 6.462 millones de euros en 2014 con un resultado de explotación de 1.352 millones, pero un peligroso nivel de deuda de 7.718 millones fue lastrando su negocio.

La familia Amodio cuenta con más de 40 años de experiencia en el sector de la construcción a través de su conglomerado Caabsa en México. “El compromiso va más allá del apoyo a este proceso de recapitalización, es un compromiso con todos ustedes para alcanzar un crecimiento sostenible”, ha asegurado Amodio.

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