Opinión

¿La guerra definitiva contra el INE?

Todas las encuestas que se han publicado hasta el momento, sin importar de que casa encuestadora sean o de que medio, traen malas noticias para la oposición. En la mayoría de los puestos en que se compite MORENA gana, sean gubernaturas, diputaciones, presidencias municipales o alcaldías. En un puñado, la oposición gana y MORENA queda en segundo lugar. PRI, PAN o PRD no parecen ser capaces de competir por sí solos. Este panorama de las encuestas no es definitivo, pero sí indicativo del rumbo que podría tomar el voto. 

Además de estos datos, hay otros que nacen de la percepción. La oposición luce desinflada, con los mismos nombres y argumentos contra el presidente López y su gobierno. A pesar del catastrófico manejo de la pandemia y peor manejo de la crisis económica, la popularidad del mandatario sigue alta. Ni la inseguridad o la falta de medicamentos parece hacerle mella. Este gobierno ha fracasado en todos los rubros y sigue tan campante. 

Con estos datos, cualquier presidente estaría más que feliz. Pero López Obrador no es cualquier presidente. Claramente, aspira a que se logre la mayoría que le permita hacer cambios constitucionales en la Cámara de Diputados y la mayoría de los puestos en disputa. El problema para él se llama INE y en concreto un par de consejeros: Lorenzo Córdova y Ciro Murayama. Esta vez el encontronazo parece ser definitivo entre el presidente López y su partido contra el árbitro electoral debido a dos razones. 

Primero, el Instituto se atrevió a fijar una serie de reglas en contra de la sobrerrepresentación y, en segundo lugar, le quitaron la oportunidad de ser candidatos a más de dos decenas de morenistas, entre ellos a Raúl Morón y Félix Salgado Macedonio (el violador favorito del presidente), quien ya amenazó con una revuelta en Guerrero.  La razón de esto es que fallaron al no presentar un informe de gastos de precampaña al que estaban obligados por norma. Víctor Hugo Romo se salvó por un pelín porque sí presentó dicho informe, aunque fue en forma extemporánea. 

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Vamos por partes, sobre las reglas contra la sobrerrepresentación que ha definido el Consejo General del INE hay que recordar que el texto constitucional alusivo señala que la diferencia entre la votación y el total de puestos obtenidos por ningún motivo puede exceder el ocho por ciento. Hasta antes de la reciente determinación del INE, el criterio usado es que esta regla se aplicaba solo a partidos en lo individual y no a las coaliciones. 

Esto posibilitó que en 2018 la coalición Juntos Haremos Historia (MORENA, PT y PES) lograrán el 45.9% de la votación efectiva, pero el 61.6% de curules en la Cámara de Diputados. Una sobrerrepresentación del 16%. Como muchos morenistas que no habían encontrado lugar en las listas de su partido se habían perfilado por el PES y el PT, al ganar la diputación se reintegraron a su organización original. De esta manera, MORENA pasó de 191 a 252 diputados. 

Por supuesto, no simpatizó con la idea de la sobrerrepresentación, creo que se crea una mayoría más grande de la real, pero me parece que el INE se tardó demasiado en fijar unos criterios, lo que puede llevar al Tribunal Electoral a privilegiar la certeza en las reglas de la contienda electoral. Por supuesto, las oposiciones dirán que el TEPJF está vendido a MORENA, pero lo real es que el acuerdo contra la sobrerrepresentación es tardío y agarrado de alfileres en el “test” de militancia. 

Sobre los informes de gastos de precampaña cabe preguntarse el por qué los aspirantes morenistas a una candidatura no lo presentaron. Para empezar, hay de dos aguas: o no fueron bien asesorados (cosa posible dada la chapucería que priva en la mayoría de los militantes de ese partido) o simplemente no creyeron que el INE se atrevería a excluirlos, cosa más grave porque revelaría un desprecio acerca de las reglas y leyes que nos rigen. 

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Pero más allá de las formalidades, tal vez estemos en la antesala del asalto definitivo contra el INE. Desde la tarde y noche del miércoles los ánimos morenistas se encendieron. Ya se propuso un juicio político en contra de Lorenzo Córdova y Ciro Murayama. El senador Monreal, por su parte, ha dicho que el INE es anti-AMLO, anti-MORENA y anti-4T, nada más y nada menos. En su mañanera del jueves el presidente recordó (o más bien inventó) una serie de oprobios y omisiones que había cometido el INE en “otro tiempo”.  De paso, recordó que Lorenzo Córdova se había burlado de un grupo de indígenas en 2015, como una forma de quitarle credibilidad. 

Me queda claro que los morenistas tienen la instancia del TEPJF para tirar los criterios de sobrerrepresentación y la anulación de candidaturas por la ausencia de los informes de los gastos de precampaña. Esto no me preocupa, estaría en los márgenes de una contienda democrática civilizada. Lo que me preocupa es que el presidente y MORENA utilicen estos expedientes para declarar una guerra de exterminio en contra del INE.

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