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Cese de operaciones en armadoras de Brasil presiona a automotrices argentinas


 

En Brasil, un país que todavía está sensibilizado por la salida de Ford, Volkswagen anunció el freno de sus cuatro plantas durante 12 días, a partir del 24 de marzo y hasta el próximo 4 de abril.

A los problemas domésticos, las automotrices sumaron una nueva complejidad: las suspensiones en Brasil, que inicialmente fueron por la escasez global de chips electrónicos y, en los últimos días, se ampliaron por el agravamiento de la pandemia.

Brasil es el origen de más de la mitad de los vehículos que se comercializan en la Argentina. Entre ellos, varios de los modelos más vendidos del país. Las fábricas brasileñas también son importantes porque, además, envían autopartes.

A inicios de mes, General Motors prorrogó la parálisis fabril en América del Norte por la falta de semiconductores y anunció que su fábrica brasileña de Gravataí también se vería afectada hasta fines de mayo. En esa planta, produce el Chevrolet Onix, su modelo más vendido en la Argentina, con 2315 patentamientos en el primer bimestre (36% del total de la marca).

Por ahora, aseguran en la filial, no afectará el abastecimiento del producto para el mercado local. Lo que sí siguen de cerca es la disponibilidad de chips para el Cruze, vehículo fabricado en el país. «La situación es de monitoreo diario», aseguran.

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El martes, fuentes sindicales aclararon que GM, que tiene otras dos fábricas en Brasil, no planea extender la suspensión por el fuerte rebrote de coronavirus. En un país que todavía está sensibilizado por la salida de Ford, el viernes, otro peso pesado del sector, Volkswagen, anunció el freno de sus cuatro plantas brasileñas durante 12 días, a partir de ayer y hasta el próximo 4 de abril. Según informó la alemana, tomó la decisión por el aumento del número de casos confirmados de coronavirus en Brasil y el incremento de camas de terapia intensiva ocupadas en los hospitales de ese país.

Volkswagen cerró 2020 con 55,725 patentamientos, un market share del 17.2 por ciento. Salvo la pick-up Amarok, de producción nacional, importa la gran mayoría de su line-up de Brasil. Por ejemplo, T-Cross y Nivus, dos de sus últimas y grandes apuestas en la región. «Estamos cubiertos. Tenemos stock y la promesa de que, cuando se retome la actividad, se priorizará la producción para exportación», explican en la filial local. «Pero, si esto se extiende más de 12 días, entramos en un ‘veremos’», reconocen.

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No es la única automotriz que tomó una decisión similar. Volvo Cars y Scania implementarán ceses de actividad. Y, el martes, Mercedes-Benz anunció la suspensión de su producción de vehículos en Brasil entre el 26 de marzo y el 6 de abril. También, por el agravamiento de la pandemia.

Tras un año para el olvido por la pandemia del coronavirus en donde la industria autopartista disminuyó un 60% su stock de insumos y materia prima, el sector confía en que durante el 2021 habrá una mejora tanto en los números de fabricación como en las ventas.

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