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Antel, el obstáculo de Telecom Argentina y David Martínez para entrar a Uruguay

Telecom Argentina condicionó recientemente el flujo de sus inversiones a Uruguay. Ilustración: Nayelly Tenorio

 

Telecom Argentina, negocio en parte del Grupo Clarín y del inversionista mexicano David Martínez, aspira a convertirse en un operador regional en el sur del continente. En Argentina, la compañía es el operador dominante en la televisión de paga y tiene un tercio de todo el negocio móvil del país y con la red 4G-LTE más veloz; en Paraguay llegó a 2.2 millones de clientes celulares y en Uruguay es donde quiere expandirse más allá de sus licencias que le autorizan una prestación limitada del servicio de televisión por cable. 

El mexicano David Martínez fue dueño del 100% de Telecom Argentina y de su marca Personal del sector móvil. Después de una asociación de Telecom Argentina con el Grupo Clarín, controlador de la marca Cablevisión, Martínez se convirtió en dueño del 41% de la nueva empresa, que ahora busca expandirse con mayor fuerza hacia Uruguay. 

La compañía ha visto una oportunidad de negocio en Uruguay, donde el gobierno del presidente Luis Lacalle Pou prometió abrir el mercado de telecomunicaciones a los servicios convergentes. Pero las intenciones del nuevo gobierno uruguayo se encuentran empantanadas por un contexto económico post-pandémico, para que en el mediano plazo Telecom Argentina y otros operadores puedan vender servicios empaquetados o entrar en aquellos nichos donde hoy no participan con ofertas.

Telecom Argentina condicionó recientemente el flujo de sus inversiones a Uruguay, si el Estado uruguayo se retrasa con las modificaciones al marco regulatorio para que todos los jugadores de la industria estén en posibilidad de ofertar servicios fijo-móviles convergentes, porque, por ahora, Telecom Argentina sólo puede vender televisión restringida en regiones muy precisas del Uruguay, ni siquiera de manera nacional.

Más allá del marco regulatorio que necesita una actualización apegada a la realidad del mercado y de que existe la oportunidad de comprar la Movistar uruguaya ante las dificultades, también regulatorias, que enfrentaría América Móvil con Claro en esa misma aspiración, el obstáculo de importancia es Antel, un operador estatal como hay pocos en América Latina, pues aquél hace enteramente suyo el negocio de la banda ancha fija y la mitad de la telefonía celular de Uruguay, y además ha comenzado a ofrecer coberturas con tecnología 5G

“El mercado de Uruguay tiene una realidad diferente en el contexto de la región por la presencia de Antel, un operador estatal dominante en algunos segmentos, como el servicio móvil, y monopólico en otros, como la telefonía fija, que ha logrado un significativo despliegue de redes, servicios de calidad e indicadores positivos en cuanto al acceso de los ciudadanos a la conectividad. Esta realidad de mercado está respaldada por un marco regulatorio que no se ha actualizado hace años y que resulta funcional a la estatal. Estos elementos condicionan fuertemente cualquier decisión de inversión que pretenda adoptarse”, explicó Oscar M. González, experto en análisis de política regulatoria.

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“En el último año, Uruguay reglamentó la portabilidad numérica, un segmento prestado en régimen de competencia aunque con claras ventajas para Antel en términos de despliegue de red. Decisiones como ésta podrían ser parte de un rumbo de política pública diferente al de los últimos años, que lleve a una modernización del marco regulatorio con la posibilidad de iniciar un camino hacia la convergencia de servicios y a la habilitación de mayor competencia en los distintos segmentos del mercado”, dijo Oscar M. González, también exsubsecretario de Regulación de la SeTIC de Argentina.

No se trata de un asunto de nacionalismos, pero en Uruguay se resiente que la Administración Nacional de Telecomunicaciones (Antel) pronto sea obligada a compartir su infraestructura con terceros operadores del sector privado, esto porque el 70% de sus redes están construidas hoy sobre cables de fibra óptica de última generación.

Antel es un monopolio estatal de telecomunicaciones, pero ha hecho un buen trabajo en cuanto la prestación del servicio, porque un 72% de sus clientes fijos se muestran satisfechos con sus productos. Esta empresa del gobierno concentra todas las ofertas de telefonía fija, móvil y banda ancha.

Según la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones de Uruguay (Ursec), equivalente del IFT mexicano, por las redes Antel viaja el 65% del tráfico de voz fija del país y el 96% de la larga distancia internacional también sale por sus redes. En Uruguay, el 59.3% de las radiobases pertenecen a Antel y esta empresa tiene el 46.3% de todas las líneas celulares, ante el 33% de Movistar y el 21% de Claro.

Las estadísticas de la Ursec de Uruguay indican además que el 61% de las suscripciones de banda ancha móvil también son de Antel, 27% de Movistar y 11% con Claro. Y en otro dato interesante: Antel atiende al 60.6% de los usuarios de pospago de todo el país, el doble de la base que tiene Movistar y cuatro veces más que Claro. Aparte, Antel tiene el 99% del negocio de la banda ancha fija del país. 

Uruguay está lejos de ser el mercado de mayor relevancia en Latinoamérica, aun estando a lado del gigante Brasil, pero hace sentido para un operador con interés de convertirse en una compañía con aspiración regional, como ahora intenta serlo Telecom Argentina, que busca una expansión natural de sus operaciones.

La nación es de apenas cuatro millones de habitantes, pero tiene una de las rentas per cápita más elevada de la región, de 15,650 dólares, el doble, por ejemplo, de Paraguay, don Telecom Argentina avanza más rápidamente con sus planes de expansión. El PIB de Uruguay totalizó alrededor de 60,000 millones de dólares en 2019.

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“La idea de expandir nuestros negocios fuera de Argentina está en marcha, pero analizamos de cerca y de manera muy sensata las posibilidades, porque todavía hay algunas cosas que el gobierno Uruguayo tiene que resolver”, declaró recientemente Roberto Nóbile, director de Telecom Argentina, a analistas financieros en una plática recogida por NexTV Latam.

Si no se permite la convergencia (en Uruguay), la generación de valor es diferente”, acompañó Roberto Nóbile, de Telecom Argentina. 

Telecom Argentina está interesada en la configuración de paquetes de telefonía fija/móvil con Internet y televisión de paga, pero el marco legal vigente desde el año 2014 tampoco permite que las empresas puedan ofrecer estos servicios desde sus propias redes. Todo ello complica los planes de Telecom para comprar eventualmente a Movistar Uruguay, con miras a ofrecer telefonía e Internet móvil. 

Enrique Carrier, consultor en la firma Carrier y Asociados, coincide en que el retraso a la revisión del marco regulatorio tiene que ver más con las potenciales afectaciones al desempeño de Antel, que una mera actualización de política pública de telecomunicaciones.

Esto, porque la propuesta de reforma planteada en 2020 por el presidente Lacalle Pou obligaría a la empresa Antel a la compartición de su infraestructura con los privados, abriría la convergencia de servicios, eliminaría el límite en la tenencia de licencias de televisión de paga y pondría fin también a la prohibición de propiedad cruzada en Internet y televisión restringida.

Uruguay también estudia cómo la construcción de un nuevo marca regulatorio pudiera afectar la capacidad de inversión de Antel en el despliegue de tecnologías 5G, la primera operadora de América Latina en conseguirlo.

“Cualquier inversor no va querer entrar a un mercado donde tenga vedado el acceso a la banda ancha fija, porque la evolución de las redes pasa por la banda ancha y para dar banda ancha, se necesita acceso a fibra, propia o rentada, que además puede servir para soportar servicios móviles (…) Las modificaciones presentadas por el presidente Lacalle están pendientes y ese marco regulatorio se vuelve entonces un disuasor para todo aquél quiera entrar a las telecom de Uruguay”, dijo Enrique Carrier, de Carrier y Asociados.

“Grupo Clarín está tranquilo, porque sabe en quién está delegando las estrategias para Uruguay y todo el exterior; no van a salir alocadamente ni van a arriesgar la empresa y su participación fuerte en Argentina por ser un jugador regional. David Martínez, por su parte, también está tranquilo, porque sabe elegir buenos socios. La base de toda esta historia es Antel y cómo la nueva regulación puede afectar a la empresa estatal de Uruguay”. 

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