Economía

Alemania enfría la reforma de las reglas fiscales y pide “pragmatismo” a la Unión Europea

Alemania enfrió las aspiraciones de quienes ansían una pronta reforma de las reglas fiscales, entre ellos Francia y España. El vicecanciller y titular de Finanzas alemán, Olaf Scholz, hizo ayer un llamamiento a sus socios a actuar con “pragmatismo” al considerar que la pandemia ha demostrado que el corsé del Pacto de Estabilidad y Crecimiento puede adaptarse a la talla de cada crisis. De momento, la Comisión Europea ya ha aparcadado hasta después de las elecciones alemanas de septiembre su propuesta de reforma. Más llano está el camino para mantener la suspensión de las normas en 2022, en especial después de las nuevas restricciones impuestas en Italia.

Los 19 países de la zona euro plasmaron ayer en una declaración la estrategia común para salir de la crisis. Ante la imposibilidad de evitar una nueva ola de contagios a causa de la lentitud en el proceso de vacunación, Italia tuvo que adoptar ya nuevas restricciones y Francia las está considerando. A corto plazo, la respuesta sigue siendo clara. “Mientras persista la emergencia sanitaria aguda, siguen siendo necesarias amplias medidas fiscales para proteger a los ciudadanos y las empresas”, sostuvieron los ministros en su declaración conjunta.

Cuando las restricciones se vayan retirando, los países del euro apuestan por medidas más concretas, dirigidas solo a empresas viables. Y cuando el temporal haya escampado por completo, los Estados “deberían abordar el aumento de los niveles de deuda pública”, que Bruselas prevé que se eleven hasta el 102,3% del PIB a finales de este año. El presidente del Eurogrupo, Paschal Donohoe, afirmó que esa reducción se efectuará mediante “las adecuadas medidas a medio plazo”, sin detallar cuáles.

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En cualquier caso, varios socios tienen claro que ese proceso no puede hacerse de acuerdo con las reglas fiscales. Las complejas disposiciones establecen que los países con unas obligaciones por encima del umbral del 60% del PIB fijado en los tratados deben ir reduciendo el exceso de deuda a un ritmo de una veinteava parte cada año. París ya ha echado cuentas y, según fuentes francesas, se antoja una tarea “colosal”.

No solo Madrid o Lisboa siguen ese razonamiento. Bruselas también ve inevitable la reforma y prefiere que, después de tres revisiones, esta sea más ambiciosa. “Si no es ahora, ¿cuándo?”, dijo el comisario de Economía, Paolo Gentiloni, hace apenas dos semanas. España presionó para que la Comisión abriera el debate tan pronto como se decidiera prolongar la suspensión de facto de las reglas fiscales un año más. Según fuentes del Ministerio de Economía, el objetivo era evitar que las elecciones alemanas no lo paralizaran. Sin embargo, el Ejecutivo comunitario presentará su nueva propuesta a finales de año. “Acordamos que necesitamos mayor certidumbre sobre la situación económica antes de relanzar la consulta y poner sobre la mesa una propuesta”, afirmó Gentiloni tras el Eurogrupo.

Contexto electoral

Berlín hasta ahora había sorteado ese debate, a pesar de que incluso el exministro de Finanzas alemán y jefe de los halcones, Wolfgang Schäuble, se había mostrado a favor de cambiar las reglas. Ayer, el vicecanciller Olaf Scholz rebajó las expectativas y recordó que la pandemia ha puesto de manifiesto que las reglas fiscales no impiden que los países puedan lanzar programas de gasto masivo. “El pacto fiscal ha mostrado su flexibilidad ahora, durante la crisis, y estoy seguro de que lo hará también en el futuro”, dijo el responsable de las Finanzas alemanas en una comparecencia antes de la reunión con sus homólogos. Por ello, invitó a los países a ser pragmáticos y aprovechar la tregua de la que disponen ahora.

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Fuentes comunitarias sostuvieron que la posición alemana debe enmarcarse también en el periodo electoral que abrieron los comicios regionales del domingo, en los que el partido de Angela Merkel cosechó una derrota histórica, mientras que Los Verdes se hacían con Baden-Württemberg y los socialdemócratas que quiere liderar Scholz ganaron Renania. Según estas fuentes, la posición del gobierno alemán puede ser distinta en otoño, en función de quién gobierne y de la correlación de fuerzas.

Las palabras de Scholz apuntaban también a la gran disputa entre norte y sur: la flexibilidad. Los halcones quieren que no haya espacio para concesiones; el sur pide más margen. “Es importante saber que dentro del Eurogrupo hay muchos puntos de vista distintos sobre las reglas fiscales, como siempre, porque son realmente importantes y muy complejas a la vez”, admitió Donohoe.

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