Opinión

El currículum y las horas extras de Hugo @HLGatell

Comencé a deletrear en el buscador de Internet el nombre de Hugo López-Gatell porque quería verificar su cargo como Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud. Después de algunas noticias destacadas actuales y su cuenta de Twitter, el siguiente enlace es su perfil en el sitio web de la Secretaría de Salud. Hice clic y encontré lo que buscaba, además de una amplia foto en alta resolución y un larguísimo currículum.

Me intrigó y a los pocos días regresé para conocer un poco más de la persona que ha estado al frente de la pandemia de Covid-19 en México, que el 27 de febrero cumplió un año del primer caso identificado y hasta ayer se contaban 193,142 defunciones, cuando el escenario catastrófico serían 60 mil pérdidas. México es el tercer país con más muertes por SARS CoV-2 después de Estados Unidos y Brasil.

Ya había ingresado a su perfil en la página de la SSa y sólo había una breve semblanza. Por curiosidad fui al “Directorio” de la Secretaría de Salud donde se encuentran los perfiles de ocho altos funcionarios de la institución, incluidos el secretario Jorge Alcocer y el propio López-Gatell. Cliquié y ninguno tenía una hoja de vida tan larga como la del Subsecretario sino sólo algunos párrafos con una fotografía amateur, incluida la del secretario Alcocer con un fondo bucólico.

Este último anota una trayectoria amplia pero resumida que incluye títulos como “profesor honorario” y “profesor ilustre”, además de que “ha dirigido 42 tesis de licenciatura, especialidad, maestría y doctorado; autor de 204 publicaciones científicas y 34 capítulos en libros; ha participado en 395 congresos; ha presentado 245 trabajos. Las citas a sus publicaciones son más de 6 mil.” Se lee abundante pero normal para alguien con décadas dedicado a la investigación y la docencia.

Ingresé a otras secretarías de Estado para constatar que los funcionarios colocan amplias currícula. Ninguno. El presidente López Obrador sí tiene una abundante trayectoria política que es más una narración histórica de libro de texto gratuito que una hoja de vida. De los otros funcionarios de la Oficina de la Presidencia de la República, el que más escribe sobre sí mismo tiene 52 palabras.

Es común pero también chocante, aunque efectivo para públicos neófitos altamente impresionables, escuchar a los presentadores pronunciar grandes epítetos de conferenciantes y ponentes. A muchos de ellos les fascina escuchar luengas y churriguerescas descripciones de sus impresionantes trayectorias. Lo curioso es que muchas de esas exageraciones no son obra de los moderadores, sino que están anotadas en las semblanzas que envían los propios invitados a los presentadores.

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Regresemos a López-Gatell, que se presenta como un médico cirujano y especialista con “sólidos conocimientos y entrenamiento de alto nivel en medicina clínica y epidemiología” y “amplia capacidad para la docencia, la investigación y la integración y manejo de grupos directivos de alto nivel”. Wow. Suena muy pomposo. Típico de alguien que busca lucirse. 

Inmediatamente después hay un enlace que dice “Visualizar documentos”. Qué raro. Le hice clic y más raro aún: 10 malas fotocopias escaneadas de sus títulos universitarios, incluido el de doctor en filosofía por la Johns Hopkins University, además de su cédula profesional. ¿Qué funcionario coloca copias de sus títulos? Nadie, salvo Hugo.

Sigo en el CV: “Experiencia”: Subsecretario, Director, Director, Director y así un total de 26 viñetas. Las últimas incluyen su servicio social y prácticas clínicas, como cuando un pasante anota en su curriculum que fue adjunto de profesor durante seis meses, esperando que eso le ayude a obtener un empleo.

Siguiente subtítulo: “Educación”. Su tesis doctoral sobre tuberculosis, asesorada por Stephen R. Cole. Incluye un párrafo con contribuciones. Luego su tesis de maestría sobre lupus eritematoso, asesorada por Jorge Alcocer, sí, el actual secretario de Salud y superior de López-Gatell, también su mentor.

Next: “Docencia”. 13 viñetas como profesor o instructor en diversas instituciones, principalmente el Instituto Nacional de Salud Pública y la UNAM, incluidos los indispensables detalles de las horas impartidas y la modalidad a distancia y virtual. Nada impresionante.

“Artículos”: 40 (el secretario Alcocer tiene 204) en español e inglés. El Subsecretario puso especial cuidado en cargar la tinta sólo sobre su nombre “López-Gatell H”, para que la vista del curioso rápidamente lo identifique ante tantas palabras.

Los siguientes subtítulos se refieren a “Capítulos” (apenas seis, también con su nombre en negritas), “Actividades editoriales” como revisor o miembro de un Comité Editorial (apenas siete experiencias). Nueve participaciones en “Comités técnicos” en instituciones como la Organización Mundial de la Salud, ¿por su trabajo como funcionario de salud?

El último apartado me pareció extraño: “Estudiantes”. Un listado de 15 pupilos y los títulos de sus tesis o especialidades. En ciencias sociales, de donde yo provengo, nunca había visto que alguien colocara en su CV a sus estudiantes. Me pareció extravagante pero generoso por parte de López-Gatell.

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Aún así consulté con conocidos de las ciencias médicas y naturales si era habitual hacer eso entre ellos. “Oye, entre ustedes los científicos, ¿es común poner en sus currícula a sus estudiantes?” “Claro que no, ¿a quién se le ocurre?” A López-Gatell.

En el libro “Un daño irreparable”, Laurie Ann Ximénez-Fyvie hace un retrato minucioso de López-Gatell. Dice que “nadie del gabinete de López Obrador pidió referencias a quienes, durante el gobierno de Felipe Calderón, tuvieron que corregir los errores grotescos que cometió López-Gatell durante la epidemia de influenza en 2009. Como Director General Adjunto de Epidemiología, cargo que ocupó en la Secretaría de Salud entre 2008 y abril de 2012 (…) fue congelado y apartado por ‘enredar’ una y otra vez los números de la nueva cepa de influenza”. Ximénez-Fyvie asegura que a López-Gatell “podemos imputarle, sin equivocación, ser el máximo responsable de una desproporcionada cantidad de muertes evitables”.

El currículum de López-Gatell podría ser aún más amplio. Cuando a todos nos pedía quedarnos en casa y guardar sana distancia, a él se le vio en una playa de Oaxaca. El ministro de Salud de Nueva Zelanda tuvo que dimitir y fue degradado por desplazarse con su familia a la playa. «Soy un idiota», fue la frase que dijo de sí mismo por haber cometido «una clara violación de los principios del confinamiento».

Ayer López-Gatell aceptó que salió a caminar sin mascarilla y siendo positivo de Covid-19. Irresponsablemente y pésimo ejemplo para la sociedad, declaró: “mi capacidad contagiante es mínima.” El último año como Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud no está detallado en su amplio CV, pero sí en las crónicas de la prensa, en sus declaraciones, dichos y contradichos, en las conferencias de prensa sanitarias, en libros y en sus malas acciones, decisiones y estrategias. Ya trabajó muchas horas extras, es tiempo de que se vaya a descansar…

*El autor es presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información (Amedi).

Twitter: @beltmondi



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