Opinión

El alcance de los estímulos económicos

El miércoles 10 de marzo la Cámara de Representantes y el Senado en Estados Unidos aprobaron un nuevo paquete de estímulos económicos por un monto de 1,900,000 millones de dólares, lo que representa un 9.1% del PIB norteamericano. Está economía presentó un crecimiento del 3% al cierre del cuarto trimestre del 2020, de acuerdo con cifras del Banco Mundial, básicamente por la aplicación de estímulos económicos previos. Con este nuevo paquete, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima un crecimiento del 5.1% de la economía estadounidense, para este año. El inicio de la recuperación económica tiene como principal detonante el programa ambicioso de estímulos fiscales que el gobierno ha aplicado desde el inicio de la pandemia, y Estados Unidos no es el único que ha basado la contención de la pandemia, en términos económicos, mediante la política fiscal. Todos los países desarrollados y la gran mayoría de las economías en desarrollo lo han hecho.

Un caso que merece la pena destacar es Brasil. En junio del 2020, el Banco Mundial pronosticó que Brasil tendría una caída del 8% mientras que en México sería del 7.5% en el crecimiento económico del 2020, con base en la política económica vigente en ese momento. Posterior a ello, Brasil ha destinado estímulos económicos por un 7.1% de su PIB durante la pandemia, mientras que México sólo un 1.1% de acuerdo con datos del FMI. La semana pasada el Banco Mundial publicó que la caída económica de Brasil fue de sólo el 4.1%, mientras que la de México como sabemos fue del 8.5%, para el mismo año.

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El gobierno mexicano, en voz de secretarios de estado y subgobernadores del Banco de México, ha sostenido en reiteradas ocasiones que no existe evidencia de los beneficios que la política fiscal tiene sobre la economía ante una crisis económica de oferta y demanda. Motivo por el cual, consideran ellos, incrementar el endeudamiento no tiene sentido. Claramente la experiencia proporcionada por Estados Unidos, pero sobre todo por Brasil, siendo este último país muy similar a México en términos económicos, evidencian lo contrario.

Los estímulos fiscales en ambos países han estado compuestos por exenciones fiscales, créditos con muy bajas tasas de interés, transferencias directas a trabajadores y desempleados, expansión del gasto, entre otros. Mientras en México, nuestros recursos se van a obras de infraestructura con bajo impacto y derrama económica, así como a empresas gubernamentales ineficientes en términos económicos y financieros, al mismo tiempo que se reduce el gasto en cuestiones básicas como la salud. La forma como se maneja la política económica en México carece del conocimiento de los fundamentales de la economía, lo cual es extraordinariamente grave en personas que toman decisiones y marcan el rumbo de todos. 

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*Salvador Rivas Aceves es académico de la Facultad de Empresariales Universidad Panamericana.

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