Economía

El petróleo se dispara un 40% en el año por las expectativas de recuperación y el ataque contra Aramco

El pozo petrolero de Shaybah, propiedad de Saudi Aramco, en una imagen de mediados de 2018.
El pozo petrolero de Shaybah, propiedad de Saudi Aramco, en una imagen de mediados de 2018.Ahmed Jadallah / Reuters
 

La referencia petrolera europea, el barril de brent, va camino de anotarse este lunes su cuarta alza consecutiva al calor de la recuperación económica por los planes de vacunación en todo el mundo y de los ataques registrados este domingo contra dos instalaciones clave en Arabia Saudí. A pesar de que la ofensiva contra las infraestructuras de la petrolera estatal Aramco —entre ellas una de las mayores y más protegidas terminales petroleras globales (Ras Tanura, capaz de dar salida a 6,5 millones de barriles cada día: el 7% del consumo mundial)— se ha saldado sin daños aparentes, ha sido suficiente para avivar el nerviosismo de los mercados sobre el suministro en pleno despegue de la demanda tras los confinamientos para frenar la propagación del coronavirus.

A primera hora de la mañana de este lunes, el crudo rebasaba la barrera de los 70 dólares por barril, una cifra intradía que no sobrepasaba desde enero del año pasado. Por aquel entonces, el patógeno aún no se había cobrado su primera víctima mortal reconocida en China y no había puesto en jaque al globo, llevando el petróleo a negativo la pasada primavera. De terminar la sesión en esos niveles, sería un nuevo máximo de cierre desde octubre de 2019, cuando el panorama económico global era radicalmente diferente y la mayor preocupación en el horizonte venía por el lado del bajo crecimiento y no por la mayor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

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Como en las Bolsas, aquel via crucis ha quedado atrás en tiempo récord. Tras recuperar en la segunda mitad de 2020 buena parte del terreno perdido en los meses de cerrojazo total, en lo que va de 2021 prosigue su escalada y se anota ya casi un 40% en poco más de dos meses: quien invirtió 1.000 euros en crudo el pasado 1 de enero, hoy obtendría casi 1.400.

Más allá de la recuperación económica en marcha y el paulatino regreso del transporte aéreo y terrestre —uno de los grandes glotones de petróleo en todo el mundo—, el reciente acelerón de los precios se asienta sobre la última decisión de la OPEP+, que el jueves pasado sorprendió manteniendo sin cambios la oferta de crudo en abril. Con ese acuerdo, el cartel de exportadores capitaneado por Arabia Saudí y Rusia sacrifica volumen para asegurarse unos precios de venta más altos. Pero no deja de ser un arma de doble filo para sus intereses: a partir de 60 dólares —y qué decir a partir de 70—, buena parte de la producción fracking del mayor productor global, Estados Unidos, vuelve a ser rentable y millones de barriles pasan a estar automáticamente en la rampa de entrada al mercado.

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El reciente acelerón ha sido suficiente para que los siempre volátiles partícipes del mercado hayan variado por completo sus perspectivas. El banco de inversión Goldman Sachs prevé hoy que el brent alcance los 80 dólares en el tercer trimestre, el doble de lo que pronosticaba hace menos de un año. “Se está dando una mezcla perfecta de noticias alcistas en este momento”, reconoce Warren Patterson, máximo responsable de materias primas del banco holandés ING, en declaraciones a Bloomberg. “Parece que los ataques [como el sufrido este domingo por Aramco] están aumentando en frecuencia y el mercado tiene que incluir en el precio una prima de riesgo”. Un motivo más para que un mercado inundado de liquidez apueste fuerte por el petróleo, paradójicamente, en plena huida de los gigantes del sector hacia las renovables: pocas veces pasado, presente y futuro fueron tan poco de la mano.

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