Opinión

Ni un pacto atrás

Ser humano es un asunto bastante complicado, claro, hasta donde recuerdo no he sido algún otro ser vivo para dimensionar si ser lo que soy es más difícil que ser perro o rinoceronte, sin embargo, supongo que esta incomodidad de la conciencia que me posibilita para saber que sé y expresarlo, es de una complejidad apabullante, pero… vaya usted a saber qué crisis existenciales tienen otras personas sintientes.

Tampoco he sido hombre, por azar soy mujer y al menos a mi me cuesta trabajo pensar o imaginar cómo se experimenta la masculinidad. Eso sí, justo por los años vividos como parte del sexo femenino he podido experimentar a fondo que tan inequitativas son para nosotras las cosas en este mundo. Trataré de ser imparcial.

Cada 8 de marzo desde hace muchos años, la mitad (un poquito más) de la humanidad, de la que formo parte, escribimos, hablamos, damos conferencias, hacemos manifestaciones, publicamos libros, gritamos, trabajamos y permanecemos en pie de lucha para que la otra mitad no abuse de su poder contra nosotras. Algo hemos avanzado, sí, pero si nos descuidamos tantito nuestros logros inmediatamente van para atrás. 

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Y cada año decimos que no ganamos lo mismo que los hombres; que nuestra presencia es minoritaria en altos puestos ejecutivos; que en política, en todo el mundo, no logramos alcanzar ni en número ni en poder las condiciones del otro 50%; que en muchos lugares aún no se nos permite decidir sobre nuestro cuerpo; que de los pobres del mundo somos las más pobres; que todos los días hay mujeres abusadas, violadas, acosadas, golpeadas, discriminadas y lo peor asesinadas por el solo hecho de ser eso que somos: mujeres. 

Y cada año decimos que en cualquier situación tenemos que esforzarnos más para ser reconocidas y constantemente tenemos que demostrarle a todos que “a pesar” de ser mujeres tenemos la misma capacidad intelectual y de trabajo que los hombres y volvemos a decir a todos que no nada más nosotras tenemos la responsabilidad de cuidar a los ancianos o de crecer a nuestros hijos; o de lavar los platos y planchar. 

Y cada año volvemos a repetir que no es no, aunque no les parezca.

Sí, cada año decimos eso y damos cifras y presentamos gráficas que muestran con datos duros que tenemos la razón. Y ahí van las cosas mejorando poco a poco.

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Lo trágico es que a lo largo de estas decenas y decenas de años de lucha hemos ido descubriendo que el machismo tóxico es contagioso, tanto o más que el coronavirus, que no hemos logrado vacunar a toda la población contra este mal y que las actitudes y el ejemplo de los hombres misóginos y especialmente de los misóginos poderosos agravan seriamente nuestras condiciones y lo más terrible… que fácilmente, por estas actitudes y conductas, es posible volver atrás.

Este 8 de marzo del 2021, con enorme preocupación, las mujeres de mi país nos preguntamos si podremos impedir que la discriminación y la indiferencia hacia nuestros derechos nos arrastren y violenten más y una vez más. 

Somos el 52% del padrón electoral, podemos hacer y haremos la diferencia. No vamos a dar ni un pacto atrás.

Twitter: @TVale2012

YouTube: Tere Vale, El Rapidín.



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