Economía

México avanza en su ofensiva contra las calificadoras con el fin del contrato de Fitch Ratings

Vista exterior de las oficinas de Fitch Ratings en Nueva York (EE UU)
Vista exterior de las oficinas de Fitch Ratings en Nueva York (EE UU)
 

La empresa petrolera del Estado, Petróleos Mexicanos (Pemex), anunció el martes que terminaría su contrato con Fitch Ratings, empresa calificadora de su deuda. La decisión se dio para ahorrar 350.000 dólares y para hacer frente al contexto económico actual, según dijo el director general de la empresa Octavio Romero en conferencia de prensa. A pesar de que las agencias calificadoras utilizan escalas y metodologías diferentes, Fitch destaca por ser la que menor calificación le otorga a Pemex, considerándola “especulativa”, es decir, que contempla cierto riesgo de impago por sus débiles finanzas.

La tortuosa relación entre México y las calificadoras de riesgo, como Fitch, empezó durante la Administración del presidente Andrés Manuel López Obrador. En marzo del año pasado, el legislador Salomón Jara del partido del presidente, Morena, propuso reformar la Ley del Mercado de Valores para darle al regulador poder de sanción a las calificadoras que trabajen sin transparencia u objetividad. Esto era necesario, argumentó en aquel momento el senador, porque “no se vale que descalifiquen”. La iniciativa enfrentó a su mismo partido dentro del Congreso y fue descartada.

Un par de semanas después, la calificadora Standard & Poor’s redujo en un escalón la calificación soberana de México para su deuda en moneda extranjera de ‘BBB+’ a ‘BBB’. Al poco tiempo y por su parte, Fitch Ratings recortó un escalón más la calificación crediticia de Pemex de ‘BB +’ a ‘BB’ y dentro del rango considerado “especulativo”, argumentando que las finanzas de la empresa se deterioraron. Pemex es la empresa petrolera más endeudada del mundo y reportó pérdidas de 23.000 millones de dólares durante 2020.

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“No comparto su punto de vista, son muy insensibles algunos organismos internacionales”, respondió López Obrador a una pregunta sobre la decisión de Fitch en ese momento. “Respeto todas las decisiones que se toman, pero también, como ya esto cambió, sus parámetros ya no son la Biblia como era antes, al menos en el caso de México”, agregó.

La deuda de Pemex es deuda del Gobierno federal. Si antes esta relación era solamente implícita, el presidente López Obrador dejó claro el miércoles en rueda de prensa que la deuda de Pemex la pagará el Estado, es decir, con los impuestos de los mexicanos. Además, la Secretaría de Hacienda recientemente concedió a Pemex un beneficio fiscal por 3.540 millones de dólares. Las finanzas del Gobierno y las de Pemex están, por lo tanto, ligadas. La calificación de una le afecta al otro.

Que Pemex haya decidido terminar su contrato con Fitch no le impide salir al mercado internacional a emitir deuda. La regulación de la Securities and Exchange Commission (SEC), en Estados Unidos, obliga a cualquier emisor de deuda a tener, por lo menos, dos calificadoras de riesgo para colocar su deuda entre inversores internacionales. Pemex cuenta todavía con Standard & Poor’s y Moody’s. El impacto más importante de esta decisión se verá en la calidad de la información financiera sobre Pemex que estará dispuesta al público, explica Oscar Ocampo, analista e investigador del sector energético para la organización sin fines de lucro el Instituto Mexicano para la Competitividad.

“Las calificadoras, por un lado, se basan en los estados financieros, en los libros, en todo esto, pero, por otro lado, también hay un intercambio con la empresa”, dice Ocampo sobre la manera en que las agencias recopilan la información necesaria para emitir una calificación. “Hay entrevistas con los directivos o con el departamento de finanzas, es un ir y venir de información y al quitar esa parte, sí se pierde un cierto valor y la empresa misma pierde una oportunidad de transmitirle a su visión o sus planes de una forma un tanto más informal, que tal vez en sus estados financieros”, agrega el especialista.

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En un comunicado enviado el miércoles, Fitch Ratings anunció que continuará calificando la deuda de Pemex como un servicio a los inversores globales “por ahora” y que lo hará basado “en la disponibilidad y recepción de suficiente información continua”.

Para Ocampo, es México y la propia Pemex quienes tienen más que perder al cancelar el contrato con Fitch. La mejor práctica es trabajar con las tres empresas calificadoras más reconocidas, asegura, “y en ese sentido se manda una señal altamente negativa a los mercados, una señal negativa sobre la situación de Pemex, porque además se deja ver que, y esto puede ser una coincidencia, Fitch es quién tenía la peor calificación para la empresa y fue a Fitch a la que, curiosamente, eliminaron y lo hacen, además, poco antes de que se haga una revisión sobre Pemex”.

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