Opinión

La comida y la productividad en home office

El home office se ha vuelto parte de la cotidianeidad de millones de profesionales en el mundo. Aunado a las adaptaciones del espacio en casa para trabajar, la forma de intentar leer el lenguaje corporal de los colegas a través de una llamada de zoom, o el hecho de compartir el espacio profesional con el espacio personal en el mismo lugar físico, la hora de la comida se ha vuelto también un reto para muchas personas.

La comida a media jornada laboral, era parte de un ritual en el que se convivía con los compañeros de oficina, se hacía uso de los “tuppers”, se hacían temas de conversación alrededor de lo que cada quién había traído desde casa para comer, o del lugar del que pedirían comida ese día. Todas estas dinámicas evidentemente se han visto afectadas con el confinamiento. Los oficinistas han tenido que acostumbrarse a parar a la hora de la comida para consumir alimentos que en una gran mayoría, podrían ser preparados en casa. Hubo que adaptar la forma en la que se planificaba la preparación de esos alimentos, o incluso, la forma en la que se digieren.

Está comprobado por diferentes estudios que la productividad y la creatividad en horas de oficina pueden ser seriamente afectadas en función de la comida. Es de la sabiduría popular considerar que nadie puede trabajar con un estómago vacío, pero también nadie puede trabajar con un estómago hiper lleno. La forma de gestionar la comida en casa ha cambiado incluso la perspectiva que muchas personas tenían sobre esta comida del mediodía.

Te puede interesar:  Tren Maya-AMLO, licitación y Alstom-Bombardier

En contextos urbanos de México, existe toda una industria del sector informal y formal que depende de la hora de la comida de los oficinistas para el éxito de sus modelos de negocio. Como ya es sabido, la pandemia ha golpeado fuertemente a todas las familias que dependían de ello para sobrevivir. Parece paradójico, pero hoy en día, que una persona que hace home office decida pedir comida a domicilio, en tiempos anteriores a la pandemia podría ser visto como una situación de comodidad. Hoy podría pasar por una situación de responsabilidad social para mantener a los pequeños sectores que dependen de ello para mantenerse a flote.

Además, hoy más que nunca, es probable que una persona que hace home office sienta los estragos de una comida pesada en la productividad vespertina, puesto que prácticamente no existe ningún tipo de actividad que ayude a la digestión como en tiempos pre- pandemia, en los que por lo menos, se caminaba desde y hacia el lugar donde se consumía la comida. En este sentido, la recomendación de los especialistas, no es ninguna novedad: aumentar el consumo de proteínas magras y de frutas y verduras, puede ayudar a mantener un hilo de productividad laboral, aun en condiciones en las que el sedentarismo aumente por el simple hecho de permanecer en casa.

Te puede interesar:  Tren Maya-AMLO, licitación y Alstom-Bombardier

Si en algún momento la vida de oficina se retoma, probablemente no será bajo las condiciones de lo que conocíamos como normalidad. Y muy probablemente, el ritual de las comidas de oficina sea guardado como una anécdota más de todas las cosas que cambiaron de manera casi permanente a raíz de la pandemia. Sin embargo, nunca es tarde para que las readaptaciones en la alimentación que la pandemia nos obligó a hacer, sirvan para mejorar nuestra calidad de vida.

rrg

 

Este contenido fue publicado originalmente en: Link