Economía

El Gobierno construirá una fábrica de baterías con Volkswagen, Seat e Iberdrola

El Gobierno central se implicará directamente en la primera fábrica de baterías para vehículos que se construirá en España. Creará un consocio público-privado junto a Seat, Volkswagen e Iberdrola, al que se le deberá añadir una compañía especializada en la producción de celdas. El proyecto supone el espaldarazo definitivo al encargo a Seat de un coche eléctrico pequeño para el grupo alemán, que se producirá en Martorell y que se anunciará este viernes.

Las negociaciones han sido largas y se han llevado al más alto nivel, con visita incluida del consejero delegado de Grupo Volkswagen, Herbert Diess, a Moncloa para hablar con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. El Ejecutivo asume así la advertencia lanzada por Seat, que mostró su disposición a invertir 5.000 millones de euros en la marca en parte para electrificar su catálogo de vehículos y la producción de Martorell, pero siempre y cuando hubiera algún tipo de acompañamiento gubernamental, en referencia a la necesidad de facilitar el aterrizaje del nuevo ecosistema de la automoción. Y en ese caso, tener una fábrica de baterías en España era un paso esencial.

Es lo que ha anunciado este jueves la ministra de Industria, Reyes Maroto, en el congreso de UGT-Fica. Un día antes, la titular de Transición Ecológica, Teresa Ribera, había dicho que el primer gran proyecto para captar fondos del mecanismo de reactivación europea Next Generation EU se destinaría justamente al coche eléctrico. Los dos mensajes cuadran, como las dos directrices que persiguen ambos ministerios: una persigue una fórmula que permita mantener la industria por la vía de su renovación, otra un modelo más sostenible de movilidad. Ambos cristalizan en el coche eléctrico.

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Este viernes, en un protocolario acto en el que participarán Felipe VI y Sánchez en la planta de Martorell, se desvelará la fotografía del nuevo proyecto de Seat: un modelo pequeño con el objetivo de democratizar los coches eléctricos que utilice una plataforma compartida por otras marcas de Grupo Volkswagen. Seat entrará así de lleno en la segunda oleada de coches eléctricos del consorcio alemán con la producción de un vehículo de volumen, lo que garantiza el mantenimiento del empleo a futuro de Martorell y el liderazgo de Seat, que pasa por el momento más dulce de sus 70 años de historia, en un segmento relevante en el negocio de los coches.

Lo que es una duda de momento es dónde se ubicará la fábrica de baterías que construirá el consorcio y la inversión que será necesaria para llevarla a cabo. También debe confirmarse quién será el socio especialista en la fabricación de las celdas, aunque la compañía LG Chem figura en cabeza. El Ministerio de Industria lleva años, como otros gobiernos autonómicos —entre ellos la Generalitat de Cataluña— buscando potenciales inversores para asumir la gestión de esas instalaciones.

Uno de los emplazamientos más plausibles para la ubicación es el solar que dejará vacío Nissan en la Zona Franca de Barcelona, una vez el grupo japonés clausure su actividad industrial en España, a finales de este año. Esa elección, sin embargo, depende de otros condicionantes. Uno, no menor, es que para ocupar ese espacio se ha abierto una especie de concurso para que las empresas interesadas presenten sus ofertas. Hay diferentes elementos que se tendrán en cuenta: que sean proyectos industriales y que sean capaces de garantizar los 2.500 empleos de la actual Nissan. Ese proceso, sin embargo está todavía pendiente. Hay plazo hasta finales de este mes para presentar candidaturas y a partir de ahí se escogerán los posibles ocupantes, que podrían decidirse tras el verano. Compiten con la planta de baterías marcas de vehículos que podrían utilizar las actuales líneas de producción y otros proyectos vinculados con la movilidad ecológica. El hecho de que la planta de Volkswagen de Pamplona pueda alimentarse también de esas baterías podría dejar la planta a medio camino de Cataluña y Navarra.

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El Gobierno considera la electrificación de Seat como un modelo tractor para el resto de las plantas existentes en España ante la consolidación del vehículo eléctrico. Entre otras cosas porque forzará a la especialización en ese segmento a muchas empresas del sector auxiliar de la automoción que hasta ahora han vivido de la fabricación de vehículos de combustión El cambio de modelo y la obsolescencia de determinadas fábricas ya ha provocado anuncios de cierres y despidos: Continental o Bosch, como últimos casos.

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