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IFT pierde dos comisionados y el Senado va a contrarreloj para elegir al reemplazo de Mario Fromow

Mario Fromow Rangel es ingeniero por el IPN y exalumno de la Universidad de KEIO de Japón y del MIT de Massachusetts. Foto: IFT.

 

Marzo amanece con un Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) carente de dos comisionados, uno ya ausente desde hace un año. A la autoridad que regula una industria que aporta el 3.4% del PIB mexicano cada trimestre, hoy le faltan dos personajes ampliamente reconocidos dentro y fuera de México. Uno es el comisionado más carismático y mejor defensor y relacionista público que tuvo el IFT en lo que va de su historia; el otro es un ingeniero que vio la transformación de la telefonía análoga en digital por sus tres décadas de experiencia en este sector, sólo para ejemplificar que su conocimiento llena una biblioteca. Se trata de Gabriel Contreras y Mario Fromow, y ninguno de ellos conoce todavía a su reemplazo.

A partir de este lunes y hasta que el Senado de la República ratifique a las dos personas que sustituirán a los ahora excomisionados —después de un engorroso proceso que pasa por un concurso de selección de candidatos, seguido de una propuesta analizada de parte del Ejecutivo federal y de una posterior votación entre senadores que se llevaría otro semestre en tiempo—, el IFT avanzará con su trabajo regulatorio sólo con los votos de cinco miembros, que igualmente sobrecargados en inteligencia y discernimiento, sus resoluciones resultarían insuficientes en nutrimentos de cara al contexto que vive este órgano autónomo y la protección que necesita frente a quienes quieren desaparecerlo.

Reiteradamente se ha clarificado que las resoluciones que tome el IFT serán válidas aún con cinco de los siete comisionados que por ley debieran integrar su directorio, pero dos asientos vacíos en el pleno y el hecho de que las dos candidatas propuestas por el presidente Andrés Manuel López Obrador no resultaran idóneas para el Senado en la votación del 19 de febrero pasado, causan pasmo e inquietud a las industrias de telecomunicaciones y radiodifusión, sectores que en 2020 movilizaron conjuntamente cerca de 100,000 millones de dólares en México.   

Idoneidad o no de las candidatas Sayuri Adriana Koike Quintanar y Laura Elizabeth González Sánchez —doctoras y maestras en economía y competencia económica que fueron bateadas por senadores que desconocen de economía digital y redes telecom— para convertirse en nuevas comisionadas del Instituto Federal de Telecomunicaciones, a este órgano regulador hoy le falta fuerza para argumentar ante su hermana Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) que tiene facultad para estudiar los mercados digitales y aparte sufre un desgaste de confianza, desde que se conoció que la propuesta de fusionar a los órganos reguladores en una misma entidad, en el Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar (Inmecob), se escribió en una computadora inventariada por el IFT

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Otro dolor de cabeza para esta institución es la insistencia del presidente López Obrador y del resto de políticos apegados a de la 4T por desaparecerlo, fusionarlo o acotarlo. Al IFT cada año, desde la asunción del actual gobierno, se le ha tijereteado su presupuesto; 5.3% menos dinero en términos reales en el diferencial de 2021 contra el ejercicio del 2020. El yerro cometido por la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en los cálculos sobre los costos de la cancelación del aeropuerto de Texcoco tampoco le ayuda como órgano autónomo.

Fuera de tiempos políticos y que el Senado se ha atrasado en la designación de los nuevos comisionados y de entre ellos un posible comisionado presidente, el trabajo del IFT pasa por maniobrar por el empuje hacia delante de dos procesos de licitación de espectro para telefonía e Internet, uno de ellos sobre tecnología 5G que vendría en 2022, y un tercer proceso de 319 frecuencias más para crear más estaciones de radio AM/FM en este mismo año; analizar también la conveniencia de que el gobierno logre crear un Renaut 2.0 y más aparte obligue a los servicios OTT a que oferten de manera forzosa un determinado porcentaje de contenido nacional en sus plataformas. 

Rondaría en la mente del IFT también aquel asunto respecto a entregar o no a ClaroTV una concesión u autorización para la prestación de servicios de video de México; pensar a la par en cómo recolocar las frecuencias de espectro que Movistar y AT&T han ido retornando al Estado por su inutilidad práctica para sus respectivos negocios; vigilar también la funcionalidad de las nuevas políticas asimétricas para Telmex y Telcel, que derivaron de las recientes revisiones bienales; y por separado, qué hacer con Televisa, después de que fue hallada como agente con poder sustancial en la televisión de paga de 35 ciudades del país. El caso Fox Sports y el Internet satelital de Elon Musk en México son otros pendientes. Ello es apenas lo más conocido en prensa sobre el trabajo regulatorio de esa institución

Otra vez al terreno político, el gobierno, particularmente el Senado, ha ido empujando los tiempos en cuanto elegir comisionado del IFT se trata. Mientras los senadores votaron a fines del 2020 por la economista Ana María Reséndiz para nueva comisionada de la Cofece, para el caso del IFT no hubo designada a partir del proceso de selección que consideró sólo a aspirantes mujeres. 

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Más atrás, el 27 de noviembre de 2020, los senadores tampoco lograron coincidir en elegir un comisionado presidente para el IFT de entre Ramiro Camacho, Adolfo Cuevas, Sostenes Díaz, Javier Juárez y Arturo Robles Róbalo. Ninguno de ellos consiguió los dos terceras partes del Senado para ser nuevo presidente de su institución. En una segunda votación ocurrida ese mismo día, Adolfo Cuevas, actual comisionado presidente interino, aventajó al resto de sus colegas con 59 votos logrados, pero insuficientes para amarrar el cargo. Ramiro Camacho Castillo fue el último comisionado que llegó al IFT, en 2019, antes de esta historia, y entonces fue propuesto por Andrés Manuel López Obrador y ratificado por los senadores con 113 votos de 120 posibles.

Obstinadamente, sostienen en la industria de telecomunicaciones, el Senado se demora en elegir comisionados y con el conocimiento además de que el actual presidente interino Adolfo Cuevas Teja difícilmente tendría idoneidad para mantenerse en ese puesto como resultado de una votación entre los senadores, debido a que, por mandato constitucional, le resta un año de ejercicio como comisionado del IFT y por tanto, carecería del tiempo suficiente para sentar y encabezar proyectos de mediano y largo plazos para el Instituto Federal de Telecomunicaciones, cuando menos para seguir manteniendo las políticas de competencia efectiva que promueve el órgano regulador, pues fue Cuevas Teja el que abiertamente se manifestó en 2017 por regular a las empresas de Internet en México, si esa acción mantenía el equilibrio en los mercados de telecomunicaciones.

Un día de septiembre del 2017, durante la elección de presidente del IFT en la que resultó revalidado Gabriel Contreras Saldívar, Mario Fromow Rangel avisó a los senadores su animadversión por la política y sí su interés por la imparcialidad y la materia técnica, de ahí que repetidamente cargara contra las opiniones económicas y sobre derecho de sus colegas Adriana Labardini y María Elena Estavillo, cuando sus argumentos técnicos no coincidieron con los de ellas mientras compartieron pleno y por eso también dejó callados a expertos del sector cuando les preguntó a qué quisieron decir con “buena” al fustigar contra el IFT por entregar la banda de los 700 MHz a la Red Compartida

“Siempre he demostrado mi imparcialidad y transparencia; privilegiando a la sociedad (…) Siempre estaré abierto y a actuar con acierto”, dijo aquella vez Mario Fromow a los senadores y lo demostró con su traducción a los rescatistas japoneses que vinieron por los sismos de ese año. 

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