Economía

La economía circular arranca, despacio, en Andalucía

Los modos de producción actuales que abastecen a una sociedad de consumo cada vez mayor, están llevando al límite al planeta. La fuerte crisis climática y acontecimientos como la actual pandemia ponen en entredicho ese modelo económico. Frente a esa economía lineal surge un planteamiento formulado hace apenas una década. Es la economía circular, un modelo que busca minimizar el consumo energético, prima las energías renovables y, sobre todo, evita desechos o, en términos económicos, “externalidades negativas”, según Valentín Molina, catedrático de Economía de la Universidad de Granada y uno de los especialistas más prestigiosos en esta nueva disciplina.

Valentín Molina recuerda que tras 26 cumbres contra el cambio climático que no acaban de dar una solución, el único recurso posible es un viraje de modelo productivo, “uno que no genere residuos y que elimine los combustibles fósiles”. Antes no era posible y había que limitarse, cuenta, a cambios en el tipo de energía. Ahora, “las tecnologías permiten cambios reales en los procesos de fabricación”. Solo hacen falta empresarios dispuestos a dedicar tiempo y dinero.

En Andalucía los hay. José Manuel Ortiz, director gerente y propietario de Ortiz & Reed, marca de zapatos con sede en Linares (Jaén), es uno de ellos. Ortiz recuerda que en sus visitas a fábricas de calzado siempre le produce una pena tremenda “las toneladas de materiales que acaban en la basura”. De la sensación pasó a la acción y buscó cerca, en la Universidad de Jaén, a economistas especialistas en economía circular como Pedro Núñez-Cacho para poner en marcha un plan de adaptación de sus procesos de reciclaje.

En ello andan ahora. La producción de calzado, “por las formas de las piezas que hay que cortar”, explica, produce mucho desperdicio. El primer objetivo, del que están ya cerca, es convertir esos recortes en “cuero reciclado” apto para suelas. Después, quiere acabar con las cajas de zapatos y producir “mochilitas o bolsas de viaje” en un material también de reciclado. El objetivo final sería poder recoger los zapatos usados y convertirlos en un nuevo material reutilizable. El calzado que nace en una fábrica debería morir también en ella.

Núñez-Cacho comenta que esta adaptación requiere un plan y cierta inversión que ya ha empezado, en mayor o menor grado, en las grandes empresas. “Casi todas ellas incluyen estrategias de sostenibilidad” pero su dificultad, comenta, es asegurar que “sus proveedores y subcontratas también lo hagan”. En Andalucía apenas hay empresas nacidas al 100% con un proyecto de economía circular aunque “sí hay bastantes interesadas en adaptar los procesos ya existentes”.

Empresa y política van a ritmos diferentes. En junio de 2020, el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno anunció la aprobación “en los próximos meses” de una Ley de Economía Circular. El anuncio es aún un anteproyecto de ley. La Consejería de Transformación Económica e Industria ha iniciado la elaboración de un plan que desarrolle “la nueva política industrial de Andalucía 2030” que, por ahora, no aborda menciona este asunto. En Granada, ciudad y provincia avanzan a más o menos velocidad. Mientras la diputación comienza un mapeo de empresas circulares, la OCDE eligió a Granada capital, con otras ciudades europeas, para implementar programas de economía circular.

Sostenibilidad en otras esferas

No solo la industria sabe que debe adaptarse. También el campo, el sector turístico o el artesanal deben buscar un ciclo productivo sin residuos. Grupo Oleícola Jaén, de Baeza, lo tiene. Lo explica Carmen Morillo, su directora económico financiera: “De lo que llega al molino, solo el 20% es aceite de oliva virgen extra”. En principio, habría un 80% de desecho, pero no ocurre. De la masa resultante, producen biomasa, otras grasas y compost. Incluso los restos de poda tienen uso, explica Morillo. El principal sobrante en la producción de Quesos y Besos, quesería artesanal de Guarromán (Jaén), explica Silvia Peláez, su gerente, son muchos litros de suero láctico. “No se tira, sino que sirve como comida para algunos animales”, explica Peláez.

Vejer de la Frontera (Cádiz) es el lugar elegido por Desirée Olivero para levantar un proyecto turístico de economía circular, esta vez sí, desde el inicio. Deva Matria es su nombre y todo está dirigido a ser autosuficiente y respetuosos ambientalmente, empezando por mantener todos y cada uno de los más de 13.000 alcornoques que existen en la finca. El proyecto es sostenible —“porque no vemos otra opción que no sea esa”, cuenta Olivero—, cuenta con depuradora propia, almacenamiento de agua caliente bajo tierra, autogestión de los residuos y otra serie de medidas. Además, acogerá Matria.art, el centro de creación de diseño e investigación de artes decorativas. Sostenibilidad y cultura en un lugar que antes era un coto de caza.

Artesanía, Inteligencia Artificial y reutilización de materiales

La artesanía también debe renovarse. Y la Universidad está lista para ayudar. RRREMAKER es un ambicioso proyecto dirigido Ana García López, profesora e investigadora de la Universidad de Granada. García cuenta con un equipo de 25 personas de varios países del ámbito de la artesanía, el diseño, la ingeniería y la economía circular, cuyo objetivo es desarrollar una plataforma que permita producir nuevos productos artesanales a partir de materiales reutilizados o reacondicionados.

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