Economía

Digi derrota a los gigantes telefónicos en el año de la pandemia

Los tres principales operadores –Movistar, Orange y Vodafone- han visto como sus ingresos caían en el año del coronavirus, y perdían miles de clientes. Los españoles se conectaron más que nunca, pero el tráfico telefónico no se tradujo en su cuenta de resultados. Salvo MásMóvil, todas las compañías con red propia redujeron su facturación y sus beneficios. Rompiendo ese maleficio, Digi, el pequeño operador rumano, ha sabido lidiar con la crisis. Sus ingresos crecían un 41% tras sumar 600.000 nuevos clientes en 2020, erigiéndose en campeón absoluto de las telecomunicaciones.

“Estamos en el comienzo de una crisis económica y puede que los operadores con tarifas más económicas como nosotros resulten favorecidos de esa situación. Tenemos precios estables y predecibles y los clientes buscan ofertas en el mercado, pero no vienen solo por eso, sino principalmente por la confianza de alguien les ha recomendado nuestro servicio y sabe que hay detrás un producto de calidad y cumplimos con lo que prometemos”, señala en declaraciones a EL PAÍS el director general de Digi en España, el Marius Vărzaru.

Nacido hace doce años como un operador móvil virtual, sin red propia, especializado en bonos de llamadas internacionales, especialmente para los inmigrantes rumanos, el Digi actual no tiene nada que ver con aquel. Se ha consolidado como la alternativa de bajo coste a los cuatro grandes, con tarifas simples y asequibles, de las que disfrutan 2,6 millones de clientes.

“Somos un operador local, plenamente integrado. Nuestro foco comercial son clientes que están buscando una oferta económica y de calidad. Y la gran mayoría son ya clientes españoles, no como en el pasado que nos enfocábamos a un cliente de origen rumano o inmigrante”, precisa Vărzaru.

Digi ha sumado más de 440.000 líneas móviles en 2020, hasta alcanzar los 2,3 millones, un 23% más. A ellos se unen 200.000 clientes de su servicio de fibra y más de 70.000 de telefonía fija, tras sumar 120.000 y 40.000 clientes, respectivamente, durante el último año. Además, el operador rumano logró arrebatar más de 400.000 clientes a sus rivales gracias a la portabilidad, que permite conservar el número, logrando ser el operador líder del mercado en valores netos durante el segundo semestre del año.

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Servicio propio

Su secreto, además de los precios, es el servicio, prestado con personal propio, y la “honestidad”. “No trabajamos con subcontratas. Tenemos nuestro propio call center, la logística y las instalaciones las hacemos con personal propio. Parece que hay una percepción del low cost como algo negativo cuando, en realidad, se trata de un producto económico y, en nuestro caso, de calidad, simple y predecible. Nunca subimos los precios. Y si mejoramos el producto lo hacemos para todos los clientes, automáticamente, se les aplican las mejoras sin necesidad de que llamen”, aclara el director general de Digi.

Para atender a los nuevos clientes, la empresa contrató más de 1.000 nuevos empleados, es decir, creó más empleo que los cuatro grandes operadores juntos. “Hace dos años teníamos 400 empleados y ahora tenemos 2.000. El año pasado, en plena pandemia, hemos contratado a más de 1.000 personas. De todos los éxitos, el que más nos enorgullece es poder haber contratado a tanta gente para una carrera a largo plazo”.

Pero Digi no solo gana clientes; también gana dinero. En 2020, obtuvo unos ingresos en España de 274,6 millones de euros, un 41,6% más que el ejercicio anterior y un beneficio bruto de explotación (Ebitda) de 55,9 millones, un 33,7% más. “Excepto el primer año de nuestras operaciones en España, todos los ejercicios hemos dado beneficios y pagado impuesto de sociedades. Somos una empresa responsable”, apunta Vărzaru.

En vista del éxito obtenido, Digi se ha lanzado a tender su propia red de fibra en los núcleos urbanos más importantes, entre ellos, la Comunidad de Madrid, Zaragoza, Sevilla, Barcelona, Valencia, Almería y Alicante, en los barrios donde más clientes tienen.

“No nos preocupa que haya más o menos operadores”

El tan cacareado proceso de consolidación del sector con la queja unánime de los cuatro grandes de que hay muchos operadores, con la potencial fusión de Vodafone y MásMóvil de fondo, no parece preocupar mucho al discreto operador rumano, que usa pequeñas tiendas como distribuidores, y al que le funciona el boca a boca como principal instrumento de marketing, frente a las grandes campañas de publicidad de sus rivales mayores. “Competir nos parece sano. Que haya más o menos operadores no nos preocupa. Queremos competir y no vemos como puede cambiar eso que se unan MásMóvil y Vodafone. Tal para ellos sea más rentable ir juntos que separados, pero no veo que eso nos influya a nosotros”, dice su responsable.

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Tampoco se sienten aludidos por un posible interés del algún gran operador comprador por hacerse con la marca como ya ha sucedido con otros OMV como Jazztel, Lyca Mobile, PepePhone o Simyo. “Siendo un operador que siempre crece alguien puede pensar que nos puede pasar lo mismo que a Jazztel. Pero nuestra intención y la del grupo es ser un operador a largo plazo. Invertimos en este país y queremos seguir operando aquí. Nuestro consejero delegado dijo hace poco que no somos parte de ningún movimiento inorgánico, no participamos en ninguna venta ni tampoco en ninguna compra. Somos lo que se denomina business builders, una empresa que crea un proyecto y va creciendo”

El director general de Digi en España se defiende de las críticas de los que aseguran que solo los operadores con red invierten mientras que los OMV como el operador rumano –que usa la red de Movistar para dar servicio- se aprovechan de la regulación.

“He leído que los responsables de otras compañías dicen que en España hay muchos operadores pero solo invierten unos pocos. Presumen que invierten el 20% de su facturación anual para desarrollar redes y demostrar el compromiso con el país. Pues bien, Digi ha invertido en 2020 el 30% de sus ingresos en España, y pensamos seguir haciéndolo este año y a largo plazo. Esa inversión se dedica a construir redes y a instalar fibra en los domicilios, y suponen muchos salarios de la gente que se emplea en esas tareas. Así que de ninguna manera Digi puede ser percibida como un operador que no está comprometido con el país”, remata Vărzaru.

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