Opinión

Lo que el viento a Juárez

Tiene razón López Obrador cuando dice que es el presidente más criticado de los últimos 40 años, lo que no dice es que, desde el primer día de su sexenio se ha dedicado a descalificar, insultar y desprestigiar a todos los que lo cuestionan o piensan diferente a él.

No es cierto que todos los que lo critican quieran regresar al pasado de corrupción y privilegios, lo criticamos porque nos preocupa el rumbo que lleva el país y su cerrazón para aceptar cualquier opinión diferente.

Lo que es real, es que hasta ahora las críticas personales le han hecho “lo que el viento a Juárez”, ¡nada! Sus niveles de popularidad siguen siendo muy altos, a pesar del pésimo manejo de la pandemia, la seguridad y la economía. Parece blindado a cualquier ataque personal y hasta ahora, la gente no lo culpa de los profundos problemas que enfrenta el país.

Cada día estoy más convencido que las críticas a su persona le rebotan y por error, esta ha sido la estrategia para confrontarlo y buscar reducir su popularidad. Más allá de los resultados de su gobierno, la mayoría de la gente sigue teniendo una buena opinión de él y sigue creyendo lo que dice.

Para algunos su estilo, su forma de hablar y sus decisiones como, la cancelación del aeropuerto de Texcoco, construir la refinería, convertir Los Pinos en museo, no usar y rifar el avión, seguir haciendo giras en medio de la pandemia, dar prioridad a Pemex y la CFE y sus mañaneras, entre otras acciones, les parecen equivocadas y ridículas, pero la mayoría de la gente las aplaude.

La estrategia de criticar en forma personal todo lo que dice o hace, ha hecho que las críticas pierdan todo su valor y enfrenten la cerrazón de los que siguen creyendo en él o están indecisos. No hay duda que el presidente dice muchas mentiras y exageraciones todos los días, pero los que lo critican, también lo hacen por falta de información o mala fe. Es tal el coraje que le tienen sus críticos, que las descalificaciones son tan extremas que se vuelven poco creíbles. Yo mismo cuando recibo un video o un artículo que se centra en la crítica o insulto a su persona, lo elimino.

De continuar esta estrategia, es seguro que su popularidad se va a mantener y será definitiva en las elecciones del 6 de junio. Hemos caído en su juego de criticarlo a él, en lugar de criticar los resultados de su gobierno. López Obrador nunca discute el fondo de una crítica, se limita a descalificar al mensajero que la dice.

Para ganar las elecciones el próximo 6 de junio, tenemos que convencer a los indecisos, o sea a aquellos que, a pesar de no estar de acuerdo con el gobierno, no ven en estos momentos otra opción, que su voto es definitivo para revertir el rumbo que lleva el país. Hay que hacerles ver, en forma positiva, que hay otros caminos para que el país salga adelante y que es necesario ganar la mayoría en la Cámara de Diputados.

Criticarlo en lo personal ha sido infructuoso hasta ahora, ya que no hemos logrado que baje su popularidad y que la gente se dé cuenta de la gravedad de la situación nacional y del riesgo que corre nuestra democracia y nuestra economía de continuar por el rumbo que vamos.

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