Economía

La deuda global alcanza un nuevo récord por el impacto de la pandemia

Billetes de euro de todas sus denominaciones.
Billetes de euro de todas sus denominaciones.Servicio Ilustrado (Automático) / Europa Press
 

La factura económica de la pandemia de la covid-19 empieza a dejarse notar en los bolsillos de empresas, hogares y arcas públicas. En 2020, la deuda global alcanzó un nuevo récord de 281 billones de dólares (unos 232 billones de euros), con un incremento de 24 billones solo en el pasado ejercicio, más de una cuarta parte de lo que aumentó en toda la década anterior (88 billones). Además, supera el 355% del PIB global. Son datos del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) que demuestran que los países se han sumido en un océano de deuda para intentar mantenerse a flote tras la peor recesión en casi un siglo.

De hecho, el peso de la deuda sobre el PIB aumentó en 35 puntos porcentuales en 2020, muy por encima de lo que lo hizo durante la crisis financiera, cuando creció 10 puntos en 2008 y otros 15 puntos en 2009. Más de la mitad de la subida de la deuda corresponde a los Gobiernos, con algo más de 12 billones de dólares adicionales en 2020 hasta situarse en el 105% del PIB mundial frente al 88% de un año antes. La factura responde tanto al aumento de los gastos para contener el impacto de la pandemia como a la pérdida de ingresos por el desplome de la actividad. “Aunque algunas de las medidas fiscales de la pandemia van a vencer este año, los déficits presupuestarios se van a mantener”, subraya el IIF, que espera sumar otros 10 billones de dólares al monto de deuda pública en 2021.

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La recuperación de la economía prevista para este ejercicio con la llegada de las vacunas ayudará, sin embargo, a que la ratio deuda/PIB crezca de forma modesta. En todo caso, un escenario de vacunación más complicado puede agravar el deterioro fiscal de los países con dificultades para acceder a los mercados financieros.

El mayor aumento de la deuda se dio entre las economías desarrolladas y especialmente en Europa, donde la deuda sobre el PIB del sector no financiero creció por encima de los 50 puntos en Francia, España y Grecia. Entre los emergentes, China registró los mayores incrementos de las ratios de deuda, seguida por Turquía, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos.

Las garantías públicas y la moratoria de deuda han sido las principales herramientas para prevenir, con éxito, que se dispararan las quiebras empresariales, hasta el punto de que estas han caído en Europa y han registrado solo un leve incremento en China y Turquía, subraya el informe. El IIF advierte, sin embargo, que en un entorno de bajos tipos de interés como el actual si las garantías crediticias se prolongan en exceso puede provocar una acumulación de deuda en empresas inviables y crear zombies empresariales.

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“Aunque los déficits presupuestarios considerables han sido fundamentales para hacer frente a la crisis, encontrar la estrategia de salida correcta puede ser aún más difícil que en la crisis de 2008 y 2009. La presión política o social puede limitar los esfuerzos de los gobiernos para reducir déficits y deuda, poniendo en riesgo su capacidad para hacer frente a futuras crisis. También puede restringir las respuestas políticas para mitigar el impacto del cambio climático y la pérdida de capital natural“, señala la organización que agrupa a los principales bancos privados de todo el mundo.

Es ahí donde el informe pone el acento, en última instancia. Porque aunque los tipos de interés se mantienen en niveles históricamente bajos y no hay presiones en el horizonte sobre los bancos centrales para revertir los estímulos monetarios, las recientes subidas de precios de las materias primas pueden provocar un cambio de escenario que dificulte la recuperación y agrave aún más la crisis económica.

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