Economía

La filial española de WeWork perdió 10 millones en 2019 pese a duplicar los ingresos

El logo de la empresa WeWork, en un edificio en Londres en julio.
El logo de la empresa WeWork, en un edificio en Londres en julio.Simon Newman / Reuters
 

WeWork Community Workspace S. L., la filial española de la empresa estadounidense de alquiler de espacios de trabajo WeWork, terminó el ejercicio 2019, su segundo completo en España, con unas pérdidas de 10,1 millones de euros, un 39% mayores que las del año anterior. La empresa incrementó su actividad en España, fruto de lo cual duplicó con creces sus ingresos, hasta 22,3 millones de euros, pero también incrementó mucho los gastos en alquiler de locales y su acondicionamiento, con lo que las pérdidas aumentaron. Tanto que entró en situación de patrimonio neto negativo, lo cual es causa de disolución. No obstante, cuenta con el apoyo de su matriz estadounidense, que ya en ese ejercicio le inyectó 16,5 millones.

Según consta en las cuentas depositadas en el registro mercantil, la filial española de WeWork, que atraviesa serias dificultades en EE UU, consiguió en 2019, antes de la llegada de la pandemia, 22,3 millones de euros en ingresos por el alquiler de espacios de trabajo compartidos u oficinas en Madrid y Barcelona, las dos ciudades en las que opera, y los servicios que presta en ellas. Aunque no especifica el número de empleados que tenía en España, consta en sus cuentas un gasto de personal de 3,2 millones de euros. Pero los gastos de explotación, 24,9 millones, superan con creces los ingresos. Entre estos gastos, los más importantes son los de arrendamientos de los espacios que después realquila, que ascienden a 15,5 millones, que se suman a otros 2,2 de reparaciones y conservación de dichos espacios.

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Así arroja un resultado operativo negativo por 9,6 millones y unas pérdidas netas de 10,1 millones. No obstante, en la memoria la empresa ya advierte de que las pérdidas “son, principalmente, resultado de las importantes inversiones requeridas para el crecimiento del negocio, incluyendo el aumento del número de localizaciones en las que la opera la Sociedad” y que es lo que se espera en los primeros años tras la apertura de un nuevo mercado -la filial se constituyó en 2017 y 2019 fue solo su segundo ejercicio completo-. “Se esperan considerables pérdidas durante los primeros años, dada la considerable cantidad de gastos de desarrollo y alquiler que se producen en el periodo de tiempo transcurrido entre la apertura de una localización en la que se incurre en gastos, hasta que esta es capaz de generar ingresos”, advierte la memoria. No obstante, afirma que la empresa “está focalizada en un crecimiento a largo plazo” y “espera obtener beneficios al largo plazo”.

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El caso es que las pérdidas de 2019 y las de 2018 ponen a la sociedad en situación de patrimonio neto negativo (-2,1 millones), según consta en el balance. Los 10,1 millones se suman a los 8,6 millones de pérdidas acumuladas en la partida de resultados de años anteriores, con lo que superan los 16,5 millones que la matriz estadounidense ingresó a la española en el ejercicio 2019. Como recuerda la empresa, a cierre de 2019 se encontraba en causa de disolución, al situarse el patrimonio neto por debajo de la mitad del capital social (5.000 euros). Pero la matriz estadounidense, como consta en la memoria “ha confirmado su voluntad y capacidad de proporcionar apoyo financiero continuo para que la Compañía cumpla con sus obligaciones a medida que vayan venciendo, y para que continúe sus operaciones en el año siguiente”.

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