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Cómo cambiarán la IA y los robots el trabajo durante y después de esta crisis

La inteligencia artificial (IA) y los robots llegan para ayudarnos a facilitar la continuidad del trabajo bajo el confinamiento a raíz de la pandemia, pero muchos se preguntan si son una ayuda o una amenaza.


La crisis sanitaria por la covid-19 ha puesto a millones de empleados bajo confinamiento. Mientras que la tecnología digital permite a algunos trabajar a distancia, otros se ven obligados a parar de trabajar, interrumpiendo así las operaciones comerciales de una manera sin precedentes. 

En este marco, la inteligencia artificial (IA) y los robots llegan para ayudarnos a facilitar la continuidad del trabajo bajo el confinamiento, pero muchos se preguntan si son una ayuda o una amenaza. También cómo pueden afectar al futuro del trabajo tras la pandemia. 

Que en medio de esta pandemia aparezca de nuevo la IA y los robots no es nuevo. Hace varios años, cuando el virus del Ébola se propagó por todo el mundo, especialmente en África, se desplegaron robots en las zonas infectadas para hacer pruebas a las personas y rescatar a quienes necesitaban tratamientos médicos. Gracias a los recientes avances de la IA y la robótica, hoy este tipo de robots se han hecho más eficaces y sofisticados.

Además del trabajo de búsqueda y rescate, la telemedicina es otro caso en esta pandemia en el que los robots físicos pueden ayudarnos notablemente. Hasta ahora, sólo un número limitado de hospitales estaba utilizando a los robots como medio de entrega de documentos y suministros. Sin embargo, el reciente brote, que requiere que mantengamos la distancia social, hace que su uso en el entorno médico sea esencial. Pero no sólo a nivel administrativo, sino porque el contacto médico cercano es más difícil y arriesgado. Además, la telemedicina y el uso de los robots ayuda a la comunicación con los pacientes e incluso a examinarlos a distancia y sin poner en riesgo su salud.

Los robots en todos estos casos no son realmente una amenaza para los humanos, sino un nuevo tipo de compañero dentro del equipo médico, con claras ventajas. No necesitamos arriesgar vidas humanas y evitamos la falta de personal en el sistema médico, especialmente cuando los hospitales están sobrecargados. 

Ya en el ámbito de las empresas será esencial el desarrollo y uso de estos robots, de chatbots y de agentes de inteligencia artificial como representantes para los servicios empresariales. La gente se acostumbrará cada vez más a ello y aceptará a esos nuevos sustitutos de los humanos. Como se acostumbraron a la banca digital, los clientes también se acostumbrarán con mayor regularidad a estos agentes de IA, capaces de proporcionar respuestas personalizadas a sus preguntas basadas en su propia información, recuperada de grandes centros de datos.

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Además durante esta pandemia, los robots y los agentes de IA serán cada vez más necesarios para la gente que se siente sola debido al distanciamiento social. Muchas personas ya están empezando a sentirse aisladas al quedarse en casa. El apoyo psicológico y emocional es un área que las máquinas que hablan en lenguaje natural, como los robots y los hablantes inteligentes, podrían hacer bastante bien en un futuro cercano.

¿Qué se puede esperar después de la crisis?

Hay un chiste en Internet que dice que es el coronavirus el que realmente impulsa la transformación digital de las empresas. La implementación exitosa del trabajo a distancia hará que las organizaciones se den cuenta de que realmente pueden ahorrar mucho dinero al trabajar online. 

Los equipos virtuales serán más comunes. La confianza en la comunicación electrónica es vital para entender el éxito del equipo virtual. Se nos exigirá que conozcamos más y mejor el uso de las diferentes herramientas que apoyan las comunicaciones electrónicas, y que aprendamos a minimizar las barreras de comunicación. 

La implementación exitosa del teletrabajo hará que las organizaciones se den cuenta de que realmente pueden ahorrar mucho dinero con este nuevo modo de trabajo. Pero los equipos que se convierten en virtuales tienen que lidiar con muchos aspectos nuevos como las diferencias de husos horarios, culturas, normas y rutinas. Los grupos que empiezan a teletrabajar van a sufrir muchas ineficiencias y contratiempos, hasta en el simple hecho de hacerse entender e intercambiar documentos entre los miembros de un equipo. También pueden sufrir la falta de desconexión, la postergación de sus vidas personales o la distracción familiar. 

Pero también hay ventajas. Podemos disfrutar de la flexibilidad de las horas de trabajo. Las reuniones online serán grabadas y revisables, así que no puedes decir, “¡oh, olvidé hacer eso!”. Y los rangos y la jerarquía ya no importarán tanto en la comunicación online. 

Ya vemos que el distanciamiento social se está convirtiendo en una nueva normalidad y condición de la vida urbana. Y creo que incluso después de que la situación se calme, el distanciamiento social tendrá un efecto duradero en nuestras vidas y en nuestra forma de trabajar. La interacción social, específicamente el cara a cara en reuniones, encuentros o conferencias puede convertirse en un recurso escaso para las empresas y, por eso, los apreciaremos más en la era post crisis. Pero también puede que precisamente por eso, las habilidades sociales en los contactos personales directos lleguen a ser más valoradas por las empresas que las habilidades online en la era del teletrabajo.

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*El autor es Profesor Asistente de HEC Paris (@sangseokyou)

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